sábado, 26 de septiembre de 2015

Buenos Aires Celebra Chile

Prensa Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires 

Este sábado 26 de septiembre, la ciudad homenajea a la colectividad chilena en una nueva edición del Buenos Aires Celebra. Los festejos comenzarán a las 12 h. en Av. de Mayo y Bolívar.
 


Nuevamente la colectividad chilena será la protagonista del Buenos Aires Celebra este sábado 26 de septiembre desde las 12 h. en Av. de Mayo y Bolívar. La actividad se realiza en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la independencia de Chile, que se celebra todos los 18 de septiembre.

Como ya es costumbre, se instalarán cerca de 90 gacebos sobre la Av. de Mayo donde se ofrecerán información, artesanías y la más deliciosa gastronomía chilena como caldillo de congrio, cazuela nogada, carbonada y chorillana.

Buenos Aires Celebra Chile contará con la participación especial del actor chileno Patricio Contreras quién leerá poemas en homenaje a Gabriela Mistral ya que se cumplen  70 años de la obtención del Premio Nobel de Literatura por parte de la poetisa chilena.

Además, a las 15:30, la banda de la Prefectura Naval Argentina interpretará los himnos de ambos países.

No faltarán los espectáculos artísticos que se desarrollarán durante toda la tarde sobre el escenario. Participarán artistas folclóricos como “Cofochilex” (pareja ganadora del concurso Cueca de Argentina), Millaray y Rayuela Corta. También se presentarán Rodrigo Salinas y Sergio Freire, quienes harán un show de stand up.

El cierre del evento estará a cargo de una de las bandas más importantes del rock chileno, Los Jaivas, que harán bailar y cantar a todo el público presente.

La ciudad de Buenos Aires se enorgullece de poder mostrar la identidad y la cultura de todas las colectividades que residen en ella en una clara muestra de la diversidad cultural que la atraviesa.

BUENOS AIRES CELEBRA CHILE

·         CUANDO: Sábado 26 de septiembre
·         A QUÉ HORA: Desde las 12 h.
·         DONDE: Av. de Mayo y Bolívar.

El evento se suspende por lluvia

Más información: colectividades@buenosaires.gob.ar

video

sábado, 19 de septiembre de 2015

22º Semana de Homenaje a Federico Garcia Lorca


La Subcomisión de Jóvenes del Centro Andaluz de Mar del Plata, realizó el pasado 19 de septiembre la 22º Semana de Homenaje a Federico García Lorca. 
Desde horas tempranas de la tarde se estuvieron desarrollando distintos talleres de entrenamiento rítmico y de flamenco, abiertos a toda la comunidad. 
Por la noche se llevó a cabo un Tablao Flamenco, donde participarán integrantes del Coro Al Andalus con el espectáculo “Ellas y Lorca” en homenaje al poeta andaluz, bajo la dirección de la directora Graciela García; además de la participación de Héctor Romero que se presenta con Aflamencalma un espectáculo realizado con canciones, poesía y toque flamenco, haciendo un recorrido entre sus composiciones, el universo poético, la copla, el baile. Junto a Pepa Luna en voz, Pablo Alexander en Percusion y Monica Romero al baile e invitados licales. Dentro del marco de su gira por la costa atlántica. Recientemente nominado a los premios ACE por mejor música original en Bodas de Sangre de Marcelo Caballero y premiado a la trayectoria con estatuilla de la república en el Salon Blanco de la Casa de Gobierno.
La semana de Homenaje a Federico García Lorca, es una actividad realizada por la Subcomisión de Jóvenes desde hace ya 22 años, donde han desarrollado desde obras de teatro (interpretadas por los mismos integrantes de la Comisión), concursos de dibujos con las escuelas de la ciudad, hasta muestras y proyecciones de documentales y películas.


gentileza Centro Andaluz

viernes, 11 de septiembre de 2015

La Noche de las Colectividades


La historia de las maestras norteamericanas que trajo Sarmiento

Llegaron a la Argentina sin saber el idioma y con una idea sólo aproximada de lo que era este país. Eran docentes norteamericanos, la mayoría mujeres, y venían a formar docentes en este país. La idea fue de Sarmiento, quien después de mucho esfuerzo logró que diez de ellos aceptaran venir a San Juan. Esta es su historia.


Por: 
Cecilia Yornet

http://www.sanjuanalmundo.com/articulo.php?id=17010

jueves, 10 de septiembre de 2015

BUENOS AIRES CELEBRA BRASIL

Toda la fiesta de Brasil en un nuevo Buenos Aires Celebra


Prensa Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires – 08/09/2015

Este sábado 12 de septiembre, la colectividad brasileña tendrá su gran fiesta en la quinta edición del Buenos Aires Celebra Brasil. Toda la propuesta cultural del Brasil se podrá encontrar en Av. de Mayo y Tacuarí a partir de las 14 h.

Por quinto año consecutivo la Av. de Mayo se vestirá de verde y amarillo para el Buenos Aires Celebra Brasil.

A partir de las 14 hs. desfilarán por la Av. de Mayo más de 16 comparsas, músicos y bailarines de distintas regiones de Brasil con ritmos Afros, como maracatú, forró, samba de enredo, samba reggae y afoxé. Además, participarán las compañías Axe Do Bom, Danza Nova, Nossagente Axe, Capoeira Gangara, Capoeira Sport e Life.
Como ya es costumbre, todo el público presente podrá aprender más sobre la propuesta gastronómica, artesanal y cultural de Brasil en los más de 35 stands que se desplegarán sobre la Av. de Mayo. Entre los platos tradicionales que se podrán probar estará la clásica feijoada, el acarajé y la moqueca, churasquinho, arumadinho, pateis, coxinhos bolos y brigadeiros. Además en los stands se podrá encontrar información cultural sobre el Brasil.
En tanto, en el escenario, se podrá escuchar la música de la “Samba Reggae Meleva Que Eu Vou”, "Capoeira Oriaxè”, "Maracatu barte forte”, “Banda è nos”, “Estaçao Primeira”, “Pulo de Gato”, “Forró do Me Leva Que Eu Vou”, "Augusto de Castro & Gustavo de Castro”, "14 Bis con Nadjane de Souza y participacion de Mateus Vidal de Olodum” Banda è Nòs "Carinhosos da Garrafa"

Buenos Aires Celebra Brasil será una nueva oportunidad para que todo el público pueda aprender sobre la cultura de las distintas colectividades que residen en la Ciudad de Buenos Aires.

BUENOS AIRES CELEBRA BRASIL

· CUANDO: Sábado 12 de septiembre
· A QUÉ HORA: Desde las 14 h.
· DONDE: Av. de Mayo y Tacuarí.

El evento se suspende por lluvia

Más información: colectividades@buenosaires.gob.ar

lunes, 7 de septiembre de 2015

Celebrando Nuestras Raíces


Marijonas y su Odisea

 escribe Ines Olga Taló

CAPITULO V: Historias de Familia

En este capítulo nuestra mirada se proyecta hacia los protagonistas. Desde lo pequeño y personal de sus experiencias los inmigrantes y sus descendientes remontan la pendiente de los años y nos hacen partícipes del perfil de sus “cigüeñas”: imagen de sus vidas miradas en perspectiva, reconstruidas y revisitadas por la memoria.[1]
Elegimos estas tres historias porque en su diversidad son representativas de otras miles de trayectorias de inmigrantes lituanos que fueron definiendo, entre nostalgias, alegrías, reencuentros y desencuentros, sus mundos y el de sus descendientes, a uno y otro lado del Atlántico. Abordar desde esta perspectiva individual y pequeña el contexto de la inmigración, nos develó una densa y colorida trama de identidades y representaciones, cuya verdadera dimensión permanece muchas veces desdibujada en las proyecciones más estructurales de los estudios migratorios.
Para escribir estas líneas recurrimos a fuentes primarias: cartas, fotografías, objetos y, fundamentalmente, el testimonio oral de los protagonistas, quienes a través de sus relatos –en ocasiones conmovidos por los años y las experiencias vividas- nos permitieron acercarnos a la historia de tres familias argentinas con un pasado lituano muy presente.

Marijonas y su Odisea

Mariano (como lo bautizaron al ingresar al país por no encontrar traducción al castellano de su nombre lituano) tiene hoy ochenta y seis años, vive en Boulogne. Nació cerca de Kaunas, en Lituania, en 1924. Su familia estaba compuesta por su papá Vicente, su madre Paulina y su hermana menor, Aldonas. Ellos poseian campos –unas treinta hectáreas- que su padre, oficial del ejército lituano, había recibido del gobierno gracias a la reforma agraria. Cuando Lituania se declaró por primera vez independiente, en 1918, todos los que eran voluntarios y poseían “la cruz de hierro” del ejército tuvieron prioridad para recibir estas tierras, que habían sido confiscadas a los grandes terratenientes rusos. Nos cuenta orgulloso que su padre, cuando comenzó la primera guerra y era estudiante en el colegio militar de Petrogrado, volvió clandestinamente a Lituania y se alistó en el ejército lituano recién formado.
Su mamá administraba la tierra, ya que su padre sólo venía a la casa dos veces por semana. Tenían dos peones que la trabajaban; cosechaban cereales, verduras para el consumo familiar y para el de los animales: cuatro caballos, cinco vacas y varios cerdos.
Tanto Mariano como su hermana asistieron a la escuela primaria a tres kilómetros de la casa y cuando la terminaron, Aldonas fue a una escuela de oficios y él hizo el secundario de tres años en Kaunas (hasta los quince). Después ingresó a la escuela técnica (que se llamaba “ginmasio”) y duraba ocho años. Mientras estudiaba allí se desató la segunda guerra (en 1939), tuvo que volver y dejó los estudios inconclusos. No obstante esto, y aunque Mariano no lo sospechara aún, la formación que alcanzó por aquella época jugará un rol decisivo en su futuro inmediato.
Con la guerra todo su mundo se desmoronó: su padre, cuando los rusos ocuparon Lituania en 1940 fue deportado a Siberia, junto a todos los intelectuales, terratenientes, profesionales, maestros que pudiesen convertirse en un peligro para los comunistas. Nunca más lo vieron. Se enteraron de su muerte por tuberculosis en septiembre de 1947, a través de la carta de un amigo, escrita a su hermana desde el campo de deportados[2]. El, su madre y Aldonas permanecieron en sus tierras hasta 1944, cuando comenzó la guerra ruso-alemana: los alemanes no pudiendo soportar el invierno en Stalingrado iniciaron la retirada. En ese momento Mariano tomó la decisión de abandonar Lituania e ir hacia Alemania, puesto que cuando los rusos invadieran el también sería deportado a Siberia como lo había sido su padre. Al traspasar la frontera los ubicaban por oficio: - yo soy mecánico, dijo Mariano. Lo subieron a un tren, junto a otros jóvenes lituanos, con el que cruzaron toda Alemania, pasaron por Bremen, Hamburgo y llegaron a Viena, a un campamento de soldados alemanes. A él lo mandaron a trabajar en los talleres, para arreglar motores de todo tipo, a unos quince kilómetros de Viena donde estaba el aeroparque. Les dieron el uniforme de la aviación alemana pero sobre el brazo izquierdo les permitieron tener la bandera lituana y la leyenda “Lietuva”, que los distinguía como lituanos[3]. Llegaron a Viena, aproximadamente en septiembre de 1944, pasaron allí el invierno y a comienzos de marzo dieron la orden de abandonar el lugar porque los rusos avanzaban desde Hungría. A partir de entonces el relato de Mariano se vuelve algo impreciso: en la retirada se entera de la muerte de Roosevelt y de la posterior Conferencia de Yalta, lo dispuesto en ella –que los países bálticos quedarían para la URSS-, les hizo presente que el regreso era imposible y la rendición ante los rusos, impensada. No sabe bien como aparecieron en Checoslovaquia, donde había americanos. En un enfrentamiento lo hirieron en la cabeza y fue trasladado a un hospital del otro lado del puente, que ya era Austria, en un lugar llamado Lintz. Allí los americanos los dividían : extranjeros para un lado, alemanes para otro y austríacos para otro. Luego de curarlo le preguntaron si quería regresar a Lituania, y ante su negativa lo enviaron a un campo de refugiados bálticos. Allí estuvo desde mediados de mayo de 1945 hasta su partida hacia América, le dieron ropa de civil y pudo conservar todos sus documentos: un pasaporte que le dieron en Lituania en 1943 antes de salir, una especie de carnet del campo de refugiados que le otorgaron los americanos, una copia de su partida de nacimiento original, un certificado de salud que garantizaba que no tenía enfermedades, entre otros.[4]
En ese campo de refugiados Mariano conoce a la que meses depués se convierte en su esposa. Olga era croata, estaba en el campo junto a sus padres. Eran de Sarajevo y allí, en Yugoslavia, se había quedado su única hermana. Se casaron antes de emigrar porque les dijeron que así evitarían inconvenientes; la ceremonia se realizó en un registro civil de Austria, el 6 de abril de 1948. Una vez casados, una comisión los visitó para preguntarles donde querían emigrar. Le consiguieron un pasaporte emitido por el embajador lituano en Suiza, para extranjeros que quisieran emigrar, con los datos escritos en lituano y en francés. En el campo de Lintz les daban de comer y salían a trabajar; Mariano lo hacía en los talleres mecánicos. Con el dinero del sueldo pudieron comprar ropa y cosas para el viaje; embarcaron en Génova en el vapor Lauffit el 28 de enero de 1949. Hasta ese puerto italiano llegaron en tren, con valijas, cajones y baúles. Cuando, después de casi un mes de travesía, llegaron al puerto de Buenos Aires, no desembarcaron directamente, el barco se detuvo lejos y subieron a bordo médicos para revisar a los pasajeros; a muchos los deportaron por presentar síntomas de tracoma.
Eran “personas desplazadas”, Dee Pees, así se denominaron internacionalmente, en la segunda posguerra, a los inmigrantes provenientes de campos de refugiados europeos[5]. No conocían a nadie en Argentina. Decidieron venir a raíz de las promesas de tierras, trabajo y vivienda.... y cuando llegaron los recibió la desilusión: el frío Hotel de Inmigrantes y un corto plazo de diez días para conseguirse, por las suyas, los bienes prometidos. En uno de diarios avisos, por los altoparlantes del Hotel, pedían un matrimonio para trabajar en Vicente López, el marido para mantenimiento y la esposa como niñera; la condición era hablar alemán. Como Mariano y su esposa lo hablaban perfectamente se presentaron y los aceptaron. Pero no estuvieron mucho tiempo allí, no estaban conformes con el trato recibido y , casualmente, un domingo a orillas del río se encontraron con gente que se gritaba en lituano. Rápidamente comenzaron a funcionar las redes de la solidaridad étnica y esa misma mañana Mariano regresó con la dirección de una señora lituana que tenía una pieza para alquilar. A la semana siguiente ya tenían alojamiento y a los pocos días Mariano entró a trabajar como tornero en los talleres Coglan y, al tiempo, Olga como urdidora en la textil Lanzeta , ambas empresas de capital alemán , no demasiado alejadas de su domicilio. – calle Las Heras y Santa Rosa-, siempre en Vicente López.
Pronto tuvieron que abandonar esa pieza: la dueña la necesitaba para su hijo, pero el mismo lituano que los había recomendado con ella les consiguió una nueva habitación . Para esa época Mariano cambió de trabajo, lo contrataron en la capital, en la calle Congreso. Era una fábrica metalúrgica que estaba interesada en contratar extranjeros (según él porque era la época peronista). Ganaba bien pero le quedaba muy lejos y entonces el mismo patrón, para retenerlo, le prestó el dinero para el adelanto del alquiler de un departamento cerca de la fábrica. Su esposa seguía trabajando en la fábrica textil, que era también lejos, así que le compró en cuotas una máquina de coser Necchi y empezó a trabajar como modista en la casa. Se hizo de una buena clientela, especialmente entre las alemanas, porque ella hablaba muy bien el alemán.
Al llegar al Hotel de Inmigrantes, también se conectaron con el editor del diario lituano Balsas -el Dr. Norkus- que iba a promocionar los bailes que se realizaban en Independencia y Boedo. Allí, en el primer piso, había un salón que alquilaba el dueño del diario, Francisco Ozinkas[6], que les preparaba comida lituana y organizaba los encuentros. Pronto se incorporaron también a la comunidad católica de la Parroquia Madre de la Misericordia, en Avellaneda y al Centro Lituano de Lugano, cerca del cual funcionaba la imprenta de Balsas. Mientras vivieron en el departamento de Saavedra nacieron sus dos hijos varones: Victor, en 1954, y Enrique, en 1960. Después Mariano dejó la metalúrgica y entró como capataz de tornería en Hidrófila, en Munro. Al tiempo compraron el terreno donde actualmente vive; optaron por esta zona porque era un reducto de lituanos y crotas. Con un crédito comenzó la construcción muy humilde -una cocinita, un baño y una habitación- para traer a sus suegros desde Austria, mientras ellos seguían en el departamento. Cuando pudo adelantar la construcción se mudaron todos a Boulogne, alrededor del año 1962: su hijo más pequeño comenzaba a caminar y el mayor, la escuela primaria.
La hermana y la mamá de Mariano permanecieron siempre en Lituania: los rusos les quitaron las tierras y la casa, se mudaron a vivir a Kaunas con una tía, hermana de la madre hasta que Aldonas se casó, tuvo dos hijos y se llevó con ella a la mamá. Mariano se siguió carteando con ambas hasta sus muertes, pero pudo volver a ver a Aldonas cuando regresó a Lituania por primera vez como ciudadano argentino, para la década del ‘80. En ese viaje su hermana le mostró la carta que había recibido en 1947, cuando el estaba en el campo de refugiados, anunciándole la muerte de su padre. Fue un viaje muy emotivo, Mariano lo evoca como una sucesión de sentimientos encontrados: por un lado, la alegría del reencuentro y, por el otro, la tristeza de la muerte y la devastación de lo que habían sido sus tierras, su lugar... su hogar. 
Coincidimos con María Bjerg en que la noción de hogar en la vida de los inmigrantes tiene una doble construcción: una concreta y otra figurativa, ambas con significados múltiples[7]. El hogar puede ser la familia construida tras la migración, la patria vieja, la aldea de origen, el país de destino. Distintos sujetos se imaginan su hogar en diferentes locaciones geográficas. ¿Dónde estaba el hogar para Mariano?. Sin duda el círculo íntimo de los afectos que se consolidaron en Argentina –su esposa, sus hijos, sus nietos- consituyó su hogar concreto pero ¿dónde quedó su hogar figurativo, aquel destruido por la guerra? Ese hogar fue el que Mariano intentó reconstruir, recrear de manera imaginaria, a través del contacto con los afectos que permanecieron en Lituania. La correspondencia con su madre y su hermana y sus posteriores viajes a la tierra de origen –y también a la de su esposa- fueron estrategias de las que Mariano se valió para resignificar la noción de hogar de la infancia y la juventud, que si bien no había podido sustraerse a la implacable violencia del totalitarismo tampoco había desaparecido por completo con la ruptura interpuesta por el exilio.
Los chicos crecieron en ese hogar de Boulogne y la convivencia con los abuelos maternos favoreció una gran integración cultural: en la familia se hablaban tres idiomas, el croata –de los padres de Olga- , el alemán –lenguaje común que los había unido en la guerra- y el lituano –de Mariano y su herencia-. Esa integración se extendió a otros ámbitos, por ejemplo el de las comidas típicas de cada pueblo, el de las tradiciones populares –como la noche de Jonines- y católicas –Pascua y Navidad- y el de las danzas tradicionales; el de los festejos cívicos y nacionalistas.
A Victor, nunca le interesó demasiado continuar las tradiciones lituanas de la casa paterna. Luego de la escuela secundaria ingresó a la Universidad Tecnológica Nacional y conoció a una chica americana, de padres argentinos pero de abuelos lituanos. Se casaron y se fueron a vivir a los Estados Unidos, allí residen actualmente y tienen tres hijos.
Fue entonces que en el mantenimiento de los lazos afectivos con la cultura de origen, en especial con la de su padre, comenzó a comprometerse Enrique, el menor de los hijos de Mariano, quien para los años ’70 ya participaba del Congreso de la Juventud lituana en Argentina y de otros eventos que se hacían en las distintas asociaciones, especialemente cuando llegaban delegaciones de comunidades lituanas de Canadá y Estados Unidos. Enrique comenzó a bailar en Inkaras a los doce años, conjunto folklórico del Centro Lituano y, siendo muy joven, a los diecinueve , asumió la dirección del mismo. Actualmente es director de los tres conjuntos de danzas folklóricas lituanas –Dobiliukai, el infantil, Dóbilas, el juvenil y Gintaras, el veterano- del la Sociedad de Socorros Mutuos Lituanos Unidos en la Argentina, de Lanús. Trabaja aquí desde 1990, participando de distintas actividades y difundiendo a las nuevas generaciones toda la herencia recibida de su padre, que aún hoy lo ayuda a interpetar las coreografías que le envian desde Lituania para incorporarlas al repertorio de los conjuntos. Enrique vive con Mariano en la casa de Boulogne junto a su familia: su esposa, hija de eslovacos, y sus dos hijos , Emilce y Leandro, todos integrantes de los distintos conjuntos de SLA. Mariano mantiene el contacto con la comunidad: escucha atentamente y participa de los comentarios de los sábados por la noche, cuando en la mesa familiar se mencionan las novedades semanales y lee asiduamente la versión lituana de Zinios, Boletín mensual informativo de la asociación. Pero, dado su avanzada edad, visita el club y la Parroquia sólo para eventos especiales.
Muchas decisiones han sido trascendentales en la azarosa vida de Mariano. Sin duda alguna la primera fue la de emigrar a Alemania para no ser deportado. Creemos que ése es el momento en el que el protagonista de nuestra historia, ante la imposibilidad definitiva del regreso, comenzó a pensarse y definirse como refugiado-inmigrante, cuidando de preservar su identidad lituana con actitudes concretas y cotidianas. Lo fueron, por ejemplo, su celo por guardar toda documentación que lo acreditara como lituano; el mantenimiento de su idioma materno, -a pesar de haber tenido que aprender y usar el ruso y el alemán para sobrevivir-, el compromiso con cuanta actividad nucleara a los lituanos, en cualquier espacio y entorno, aún dentro del mismo campo de refugiados.
Mientras este abuelo recorre con su incansable memoria el extenso periplo de sus ochenta y seis años, -mientras nos dibuja su “cigüeña”-, su relato no se hace quejumbroso; no reniega de las dificultades ni protesta por los sinsabores vividos. Por momentos se vuelve nostálgico y por otros, se muestra agradecido a Dios por lo construido en esta tierra.
Mariano concluyó su Odisea en Boulogne. Allí habita su obra, la que quizás imaginó el día que tomó la decisión de abandonar Lituania: una familia argentina con profundas raíces lituanas. Raíces que se observan en la decoración de las paredes de la casa, que pueden respirarse en el aroma de los kugeles que prepara su nuera o escucharse en los compases de las polkas que descifra junto a Enrique, o en las historias de su vertiginoso pasado que relata a Emilce y a Leandro. Pero, por sobre todo, esas raíces estan vivas en su ferviente nacionalismo, en ese profundo amor por su patria, por su Lituania natal... Noble sentimiento que trasuntan sus ojos húmedos cuando la nombra y que ha sabido, sin dudas, con gestos, actitudes y valores, transmitir fielmente a sus descendientes 

Notas
[1] Expresión tomada de María Bjerg. Historias de la inmigración en la Argentina. 1ed. Buenos Aires, Edhasa, 2009, p.11 
[2] Mariano guarda celosamente una fotocopia del original de dicha carta al que le adosó la ampliación de un mapa de la zona de Siberia donde murió su padre. Cuando su hermana y su madre recibieron la noticia el ya no estaba en Lituania, habia emigrado por temor a la deportación. 
[3] Otra de las reliquias de Mariano es el distintivo que tenía pegado en la manga izquierda de su uniforme, lo mantiene intacto y me lo mostró orgulloso el día de la entrevista. 
[4] Todos estos documentos originales además de otros posteriores, como el acta de matrimonio, realizado en Austria y escrita en alemán, el 6 de abril de 1948; el certificado de embarque en Génova, el 28 de enero de 1949 y la documentación de migraciones al llegar a la Argentina, en febrero de 1949, han sido conservados prolija y sistemáticamente por Mariano, según el “ porque los pueden necesitar mis hijos”. 
[5] Ciubrinskas, Vytis. “Transnational Identity and Heritage: Lithunia Imagined, Constructed and Constested”; en Ullrich Kockel- Mairead Nic Craith (eds.) Communicating Cultures, Lit Verlag, Münster, 2004, p. 48 
[6] A la muerte de Francisco Ozinkas, su segunda esposa vendió las máquinas y todo el material gráfico del periódico a una familia descendiente de lituanos que posee un museo en la ciudad de Esquel. En la Campiña lituana OLBRUN , Olga y Bruno exponen distintos objetos de origen lituano o relacionados con la inmigración lituana en la Argentina. Obsevación directa en julio de 2007 
[7] Bjerg, María. Historias de la inmigración…..,op. cit. P. 146

gentileza Henrikas Cikota

Festival Infantil de POKR MASIS


El sábado 3 de octubre a las 14 hs realizaremos el Festival Infantil de POKR MASIS (grupo de niños del conjunto Masis) perteneciente al Arzobispado de la Iglesia Apostólica Armenia, dirigido por Deborah Balayan y Anahid Silaci Karamanian, bajo la coordinación de Sergio Kniasian. Será una tarde donde disfrutaremos de música, danzas, diversión y sorpresas para toda la familia.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Reconocimiento de la Federación Argentina de Colectividades



El domingo 6 de septiembre, en el transcurso de una peña en el Centro Armenio, la FAC (Federación Argentina de Colectividades), presidida por Juan Sarrafian, me entregò el Reconocimiento al Periodismo, que agradezco enormemente. 

jueves, 3 de septiembre de 2015

En su día, las colectividades desfilan por la Ciudad

Prensa Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires – 01/09/2015


En el marco de los festejos por el Día del Inmigrante, la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad invita a participar del desfile y posterior acto por el Día del Inmigrante que se desarrollará este viernes 4 de septiembre.
Este viernes se realizará el desfile de las diferentes colectividades con sus trajes típicos por los festejos del Día del Inmigrante.
El desfile parte a las 17.30 h. desde Reconquista y Corrientes. Durante todo el recorrido, las colectividades irán cantando y tocando sus instrumentos típicos por las calles de la ciudad finalizando el desfile a las 18 h. en Plaza San Martín donde comenzará el acto.
Allí se dirán palabras alusivas a la fecha y habrá un espectáculo artístico de colectividades al comienzo y al finalizar el acto.
El Día del Inmigrante se celebra en la Argentina todos los 4 de septiembre en recuerdo del 4 de septiembre de 1812, día en que el Primer Triunvirato promulgó el primer decreto sobre fomento de inmigración que estipulaba que el gobierno argentino ofrecía su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a su familia que quieran fijar su domicilio en el territorio del Estado.
La Ciudad invita a compartir a todos los que quieran compartir este día tan especial junto a las colectividades.

DESFILE POR EL DÍA DEL INMIGRANTE
· CUANDO: Viernes 4 de septiembre.
· A QUÉ HORA: 17.30 h.
· DONDE: Desde Reconquista y Corrientes hasta Plaza San Martín (Av. Santa Fe y Maipú)

El evento se suspende por lluvia

Más información: colectividades@buenosaires.gob.ar

XXII Fiesta Provincial del Inmigrante