jueves, 30 de junio de 2011

Celtic Beat












NEMUNAS





LOS HOLANDESES


KOEKKOEK & WITJENS 

Auspiciada por la Embajada de los Países Bajos por primera vez se presentan en forma conjunta a los dos artistas neerlandeses que han influido en el desarrollo del Arte de los Argentinos Stephen Robert Koekkoek (1887-1934) y Jacques Witjens (1881-1956)
Ambos llegaron a nuestro país en un momento de gloria para nuestro arte, buscando conquistar a nuevos aficionados, el primero en 1915 y el segundo en 1920, se instalan aquí y realizan numerosas exposiciones no solo en Buenos Aires, sino también en el interior de nuestro país. Observan con curiosidad y asombro la grandeza de la naturaleza sudamericana. Ambos embarcados en la escuela post impresionista, que luego de una década es abandonada por KoekKoek, sumido en sus problemas psíquicos que lo llevan a ser internado en el Hospicio de la Merced ( el nosocomio de la calle Vieytes, hoy Hospital Borda), las drogas, el alcohol sumado a fuertes depresiones lo llevan a una pintura expresionista de fuertes empastes y una imagen personal y única. En esta exposición en Zurbarán se puede apreciar los cambios mas íntimos que se producen en el artista, la serenidad de las obras realizadas entre 1915 y 1925 en contraste con las que realizará hasta su fallecimiento una década después. En Witjens los cambios solo se reconocen con la incorporación de los cielos diáfanos y soleados de estas tierras, frente a los grises y atemperados del recuerdo de su tierra natal. 

La exposición es auspiciada por la embajada de los Países Bajos y puede se disfrutada durante 40 días, hasta el 12 de Agosto, en Cerrito 1522 con entrada libre. 

Una película acompaña esta exposición que nos permite conocer más de estos dos pioneros y también se puede consultar el libro de Ignacio Gutiérrez Zaldívar sobre la tormentosa vida de Koek Koek. 

martes, 28 de junio de 2011

LAS NOVIAS PERDIDAS

por Ricardo Feierstein. Buenos Aires, Galerna, 2011. 184 pp.

¿Es posible volver a empezar en la séptima década de la vida? ¿Se puede (y se debe) barajar y dar de nuevo, cuando todo debería estar en orden? Estos son los interrogantes que plantea el autor en su nueva obra.
Para dilucidar la cuestión, crea dos personajes en apariencia antagónicos: el que no se rinde y el que ha bajado hace rato los brazos. Uno cree que está a tiempo de remediar los errores que cometió; el otro, piensa que no tiene sentido ilusionarse. 
La vuelta al pasado incluye la posibilidad de conjurar tragedias como las de los desaparecidos y el atentado a la AMIA, tan dolorosas y tan irremediables. Y nos deja pensando que tratar de rehacer nuestra historia lleva a la muerte. Es sensato recordar, pero no lo es aferrarse al recuerdo obsesivamente, sin entender que los seres y los lugares han cambiado.
Convocados por estos hombres, desfilan en el relato las familias presentes o ausentes, los amigos, los vecinos, el gobierno menemista, el corralito.
El final, inesperado y esclarecedor, habla sobre la desazón de quien se siente condenado a ser, una vez más, víctima de sus sueños.
Poeta al fin, el escritor incluye en estas páginas composiciones que muestran otra forma de abordar un mismo asunto. Y plantea el tema de la escritura, no en busca de la belleza, sino como catarsis: "El contar ayuda a curar la herida". Pero -afirma-: "Abruma todo este material y no encuentro la forma de engarzarlo. Duelen los personajes, no mantengo necesaria distancia frente a ellos". Es difícil crear, cuando uno está tan involucrado. 
En la línea de "Mestizo" y de "La logia del umbral", la obra de Feierstein recrea, desde una mesa del bar del yugoslavo, cincuenta años de historia argentina, a través de un hijo de españoles y un hijo de italianos que simbolizan al porteño. 
"Lo que extrañamos no son las 'novias perdidas', sino nuestra propia 'identidad extraviada', aquello que idealizamos como vida perfecta. Eso queremos recordar, para consolar nuestro pobre presente". Así resume el narrador la sensación que agobia a uno y otro interlocutor: la convicción de haber fracasado no sólo en lo personal, sino también como nación.

El héroe que vino a buscarme

Gloria Pampillo
Guid Publicaciones, 2011
239 páginas

En esta novela, donde el rigor histórico y la invención poética salen igualados, Gloria Pampillo examina los confusos, terribles materiales con que se hizo la historia del Río de la Plata y la de su propia sangre. En ese ejercicio, a Pampillo le sale afuera la guerrera celta. Bienvenido, lector, a una narrativa de una intensidad, densidad, verdad y color como hace tiempo no se ven.
Daniel E. Arias

Gloria Pampillo nació en Buenos Aires. Vivió en Madrid durante los años 1978 y 1979, donde publicó sus primeros relatos. Llevó a España uno de los primeros Talleres de Escritura y se especializó en la enseñanza de la escritura a profesores y, de regreso a Buenos Aires, a universitarios. Publicó su primer libro de relatos, Estimado Lerner, en 1986, y en Editorial Sudamericana las novelas Las invenciones inglesas, 1992, Costanera Sur, 1995, Pegamento, 2004. Con la Editorial Beatriz Viterbo el libro de relatos Cuatro Viajes y un prostíbulo, 2003. Ganó una beca de creación por Las Invenciones inglesas. Pegamento fue premiado por el Fondo Nacional de las Artes. Mereció el segundo premio de la Biblioteca Nacional, edición 2007, por El héroe que vino a buscarme. El jurado estuvo constituido por Luisa Valenzuela, Josefina Ludmer y Matilde Sánchez. Actualmente es profesora titular consulta e investigadora de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires.

LAS NOVIAS PERDIDAS

por Ricardo Feierstein

Gerardo Mazur, Myrtha Schalom, el autor, María González Rouco, Juan José Delaney 






Sociedad Hebraica Argentina