viernes, 25 de febrero de 2011

Yo, Emigrante

Las asociaciones de ‘Hijos del Ayuntamiento de Zas’ y de ‘Santa Comba de Xallas’ en Buenos Aires presentan el libro ‘Yo, emigrante’. El acto tendrá lugar el próximo 11 de marzo, viernes, a las 19,00 horas, en el teatro Castelao de la Ciudad de Buenos Aires. Esta obra testimonial narra las historias de más de 50 emigrantes que llegaron y se radicaron en la Argentina, reflejadas desde lo cotidiano y lo humano.

martes, 22 de febrero de 2011

un poema de Ricardo Rosales

Én desplúmao amanecer floreció
Con arrogancia vencía…
Un fugitivo que muele poetas
Y Corona excepción a la trampa

Embriágao de empezar por deponer
Y escupir los nervios de vocablos sin rumiar
Embriágao .Avanzar sin echa los corozos pa atras
Móntao en desgracia y quimera
Colgao del crujiente lamento
Asqueado De no dar diente con diente y tragar saliva tirria
Irrítao de narrarme las pocas ficciones que me quedan
y no comprender los tápiales enfróntaos
Que al final del lábreo me han encérrao
De estar al corriente que al clarear la tronada
Mi savia desguarecía posara mis remos dormíos
Entre aliento de traidores adobando con bastones
En las llagas de mi curso que no lograron curvar..

Harto de estrechar los pasillos y redundar
De tener los nudillos encallados en la cruz
Y de andar márcao mi empédrao, con migajas de tu amor
Ya gastado De caer como arenilla en EL reloj
Y jamás echa a ver pa dar tiempo al corazón
De esperarte fijando alambradas
y despintar de tu sonrisa a quien permita Escucha
De ver la balanza traquetear suspirando de acuna tanta treta indiferente
Consolar marejadas y ahogarme con las ramas
de escribir una y otra vez el mismo cuento sin final
y conciente del riesgo concebirlo real.

un poema de Ricardo Rosales

Én desplúmao amanecer floreció
Con arrogancia vencía…
Un fugitivo que muele poetas
Y Corona excepción a la trampa

Embriágao de empezar por deponer
Y escupir los nervios de vocablos sin rumiar
Embriágao .Avanzar sin echa los corozos pa atras
Móntao en desgracia y quimera
Colgao del crujiente lamento
Asqueado De no dar diente con diente y tragar saliva tirria
Irrítao de narrarme las pocas ficciones que me quedan
y no comprender los tápiales enfróntaos
Que al final del lábreo me han encérrao
De estar al corriente que al clarear la tronada
Mi savia desguarecía posara mis remos dormíos
Entre aliento de traidores adobando con bastones
En las llagas de mi curso que no lograron curvar..

Harto de estrechar los pasillos y redundar
De tener los nudillos encallados en la cruz
Y de andar márcao mi empédrao, con migajas de tu amor
Ya gastado De caer como arenilla en EL reloj
Y jamás echa a ver pa dar tiempo al corazón
De esperarte fijando alambradas
y despintar de tu sonrisa a quien permita Escucha
De ver la balanza traquetear suspirando de acuna tanta treta indiferente
Consolar marejadas y ahogarme con las ramas
de escribir una y otra vez el mismo cuento sin final
y conciente del riesgo concebirlo real.

domingo, 20 de febrero de 2011

MANUEL ABUÍN SE LLAMABA

“Era un airiño soave,que se ergueu pola mañan
e viña de non se sabe....”
XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ


Llovía en Buenos Aires y era mañana y noche.
Una llovizna de vino aclaraba su mirada.
Sus ojos, color cielo de Galicia.
Sus ojos color mar. Mar que lo arrojó a la jungla
Manuel Abuín se llamaba, aun se llama.
Aun se llama en la llama del recuerdo.
Eterno pucho apagado.
Sonrisa de niño triste.
Tío Manuel, el galaico.

Manuel Abuin llevaba toda su tristeza a cuestas.
El gallego, portero sin apellido.
Pateando tarros de bronca.
Manuel, el gallego, va.
Un perro vagabundo lo acompaña.
Ambos orinan un poste tan solitario como ellos.

Manuel, querido tío Manuel.
“Ay Maruxiña mira como veño,
con una borrachera que ya no me teño”
Mi tío Manuel, el de pausas calladas.
El del pañuelo atado en cuatro nudos.
Manuel, Manuel Abuin, ya, descansa.
Te ofrecemos la memoria... un albur...
y un airiño soave que viene desde la infancia.

Amelia Arellano

MANUEL ABUÍN SE LLAMABA

“Era un airiño soave,que se ergueu pola mañan
e viña de non se sabe....”
XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ


Llovía en Buenos Aires y era mañana y noche.
Una llovizna de vino aclaraba su mirada.
Sus ojos, color cielo de Galicia.
Sus ojos color mar. Mar que lo arrojó a la jungla
Manuel Abuín se llamaba, aun se llama.
Aun se llama en la llama del recuerdo.
Eterno pucho apagado.
Sonrisa de niño triste.
Tío Manuel, el galaico.

Manuel Abuin llevaba toda su tristeza a cuestas.
El gallego, portero sin apellido.
Pateando tarros de bronca.
Manuel, el gallego, va.
Un perro vagabundo lo acompaña.
Ambos orinan un poste tan solitario como ellos.

Manuel, querido tío Manuel.
“Ay Maruxiña mira como veño,
con una borrachera que ya no me teño”
Mi tío Manuel, el de pausas calladas.
El del pañuelo atado en cuatro nudos.
Manuel, Manuel Abuin, ya, descansa.
Te ofrecemos la memoria... un albur...
y un airiño soave que viene desde la infancia.

Amelia Arellano

Asociación Santonofreses


 




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