jueves, 30 de octubre de 2008

Vecinos Perdidos









LAS LUCIERNAGAS DE LA CRUZ DEL SUR

Alcancé a plantar la última primavera en el macetero cuando comenzó a llover, las montañas quedaron desdibujadas por el telón acuoso y ya no podía disfrutar del verde intenso de los bosques, para mi sorpresa, se infiltraban entre las gotas, incipientes copos de nieve que pugnaban por armarse y dominar la precipitación. Estábamos a fines de septiembre, en el pueblo creíamos que ya había caído la última nevada, pero la naturaleza sigue sus códigos, suspendo las tareas en el jardín y entro a la casa, debo prender las leñas del hogar, el frío comienza a sentirse. 
Disfrutar de un café, mirar televisión, pequeño recreo, en pocas horas estará la familia reunida y debo dedicarme a las tareas comunes. 
- Mami, la maestra te mandó un comunicado, debés firmarlo. 
- Querida, mi camisa gris la necesito para el jueves, tengo reunión. 
- No quiero tomar más sopa, estoy harto. 
- Planifiquemos el fin de semana largo, quizás un breve campamento. 
- ¡Basta de rutina, relax, relax…! 
Pero mi estado de relax salta como un resorte, en la pantalla está la imagen de un hombre, un profesor en ciencias políticas español que visita la Argentina, su nombre produce mi conmoción. ¡ José Carlos! Mi mente comienza a desandar por un túnel que me lleva a recuerdos de la infancia. 
Eran épocas de posguerra, una mañana en la cual el viento proveniente del río traía anuncio de lluvias estivales, el barrio se vio alborotado. Habían estacionado camiones del ejército en el “ campito” que algún día sería plaza, de ellos comenzaron a bajar familias de inmigrantes. Era un acontecimiento extraordinario, los vecinos salían a las puertas de sus casas a observar el suceso, los más chicos cruzamos las calles y nos metimos en el “campito” para ver de cerca todo lo que ocurría. Se veían personas de todas las edades, hablaban distintos idiomas. De ahí en más la vida de ese barrio platense cambió totalmente. 
Al estar de vacaciones podíamos disfrutar desde la mañana temprano el movimiento de los extranjeros. Yo los espiaba desde el dormitorio de mis padres cuya ventana daba a la calle, tenía un mirador envidiable. Por la tarde me cruzaba al campamento que habían levantado los nuevos y exóticos vecinos. Antes de hacerlo arreglaba mi pelo con más esmero y robaba un poquitín de perfume a mi madre, tenía doce años, los chicos inmigrantes me parecían hermosos. Algunos eran introvertidos, otros más sociables, nos fuimos haciendo amigos. Con las chicas de mi edad jugábamos a las figuritas, cara o seca, y a las muñecas. Entre todos a la rayuela, escondidas, mancha venenosa o “Farolera Tropezó”. Si por alguna causa no cruzaba me llamaban _¡Rita...Rita! y yo salía presurosa con mis figuritas, las trenzas recién hechas por mi mamá y el corazón palpitante de ilusiones. 
Predominaban españoles, vascos franceses y portugueses. Los vascos eran los más bellos, los veía inalcanzables más aún cuando hablaban un idioma tan diferente al nuestro. Cada familia vivía en grandes carpas pero al poco tiempo comenzaron a construir sus propias casas sobre terrenos que el gobierno les había adjudicado, cercanos a la plaza. Eran muy trabajadores y hasta los niños colaboraban en la construcción de sus futuros hogares. ¡ Cómo me cautivaba verlos en su rutina! Las mujeres lavaban la ropa en bateas y las fregaban con cadenciosa energía mientras entonaban canciones de sus terruños. Me sorprendía ver tomar el vino en un objeto de cuero que lo llamaban bota. Don Ramón, el portugués, comía fideos al pesto y tomaba el vino de esa manera. Aprendí muchas costumbres , entre ellas la de bailar la jota aragonesa, y no dudo que ellos aprendieron tradiciones nuestras, el mate era un ritual que lo asimilaron de manera entusiasta. Valoraban sobre manera lo que obtenían, eran muy ahorrativos, esto les daba un ligero aire de superioridad respecto a nuestras costumbres, no podían creer la cantidad de alimentos que ingeríamos. ¡Nuestros famosos asados! Fue una época muy feliz. Luego de la cena, en las noches de verano de calor abrumador, nuestros padres nos dejaban jugar hasta tarde, a esa hora preferíamos jugar a las escondidas, la noche participaba cómplice de nuestros refugios. 
¡Rita! Época de sueños, rasguños a un futuro inventado, mejillas coloradas y oleadas de sensaciones nuevas en el cuerpo. Sentido de vergüenza, la religión implacable con su dedo acusatorio respecto a esas sensaciones. Culpas, culpas. Pero la vida siempre gana. La intensidad de la vida. 
La plaza tenía luz en las esquinas y como era de una manzana de extensión, predominaba la oscuridad, cada carpa tenía sus propios faroles. Recordando las imágenes de ese pasado se me ocurren que eran mágicas. Las noches estrelladas en las que reinaba la Cruz del Sur, era para los inmigrantes la realidad que les señalaba el cosmos de encontrarse al sur del planeta y tan lejos de sus patrias. Miles, miles de luciérnagas danzaban alrededor de nuestras correrías. Gritos, risas y silencios. Cuando la lluvia acechaba se sumaban a nuestro juvenil alboroto el canto de los grillos y el croar de las ranas. Durante nuestro escondite, el silencio dejaba escuchar nostálgicas castañuelas o dulces melodías portuguesas. 
¡ Cómo que no se ve La Cruz Del Sur! 
¡ Y las Tres Marías tampoco? 
- ¿Qué constelaciones se ven en el Hemisferio Norte? 
Con el tiempo me incliné hacia la amistad de un “Galleguito” que en realidad era de la zona de Valencia. Contaba de su hermosa ciudad de Alicante, el mar Mediterráneo, el Monte Benacantil con su castillo de Santa Bàrbara, los Festejos en las noches de San Juan con sus hogueras durante el solsticio de verano, los fuegos artificiales, la tarta de atún que comían para la ocasión, fiestas cuyos orígenes se perdían en la noche del tiempo. Yo quería estar todo el día con él, José Carlos era el más serio del grupo, tenía quince años y una belleza enternecedora. Su piel de nácar resaltaba sus grandes ojos negros y el gracejo que tenía para hablar me tenían en un estado de éxtasis. Una de esas tantas noches jugábamos a las escondidas, pero las reglas del juego, supongo que lo decidimos pícaramente, era hacerlo por parejas. Yo, embriagada de vida, me adorné el pelo y la frente con luciérnagas y en los dedos lucía anillos de falsos diamantes. Estaba iluminada, las estrellas habían descendido para embellecer mi felicidad. Así, radiante de la mano de mi príncipe extranjero, corrimos a escondernos. Nos arrodillamos, entre unos pastos altos que crecían a la vera de la calle cuyas flores exhalaban un perfume exquisito, nos miramos, fueron instantes sagrados, los sentimientos quedan paralizados, es como una foto del alma. El mundo seguía su movimiento y nosotros ahí, atrapados en las redes del espacio y el tiempo ¡ Flasch! y te marca para toda la vida. ¡ Doce y quince años! y la Cruz del Sur, las luciérnagas y la vida que seguirá de manera inexorable su camino. Nos tomamos de las manos sin hablar, de pronto me abrazó y se puso a llorar. En ese momento comencé a dejar el juego de la niñez para andar por otro sendero, el más espinoso, es el camino en el que juegan los adultos y así como destrocé luciérnagas para adornarme, así destruyeron los adultos nuestro mundo de niños. Es la guerra, es el hambre, José Carlos me contó por la tragedia que había pasado con su madre durante la Guerra Civil Española, la lucha, la dictadura de Franco. Lograron llegar a América , cobijados por su tía, que era mi vecina, pero sólo pensaban en regresar, su padre estaba preso, fue combatiente republicano. Y así lo hicieron, nunca más supe de él hasta hoy. 
Y la niñez se fue y las noches del estío en la ciudad de La Plata iluminadas por las luciérnagas y la Cruz del Sur y nosotros, maravillosos niños arrodillados, quedaron para siempre. 
Mi piel tensa y húmeda por la emoción sintió un escalofrío, tenía su imagen de hombre ante mí. José Carlos pudo triunfar sobre su dolor, me sentí feliz de haber sido un pequeño eslabón en una etapa maravillosa de la vida. Sentí pasos sobre la nieve acumulada en el jardín de este lugar patagónico. Con lágrimas en los ojos me levanté para espiar por la ventana el arribo de mi familia, la que armé con el hombre que fue mi compañero del espinoso camino, el de la lucha cotidiana, con el que juntos sufrimos los dramáticos sucesos, aquí también ocurrieron, de este difícil, solidario, inmaduro, ultrajado, bello país que se encuentra bajo la Cruz del Sur.

ANA MARÍA MANCEDA 

lunes, 27 de octubre de 2008

Inmigración y Exilio Gallego en la Argentina

Dirigentes 
Médicos 



"Ignacio Quirós nació en Vigo en 1931. Por aquellos tiempos la ciudad olivica respiraba los nuevos aires de la segunda república. Ignacio paso sus primeros años de vida en una Galicia de miedos y esperanzas. A pocos metros de su casa, estaba el puerto, donde salían varios barcos diarios, rumbo a América. A Ignacio le gustaba acercarse hasta el viejo muelle, para ver aquella historia cotidiana. Los padres de Ignacio y su hermano mayor eran entusiastas simpatizantes de la república y del Frente Popular. Vigo era una ciudad obrera, donde latían las ideas de la redención social. Botana el diputado obrero y socialista, dirigía a los trabajadores de la ciudad. U.H.P. era el grito de los que creían ciegamente en una república que tenia que devolverle la dignidad. Pero la ilusión duro tan solo algunos años. En 1936 el general Franco trunco la esperanza colectiva de un pueblo, que estaba a punto de conseguir los anhelos de libertad. El escritor argentino Ricardo Molinari en una entrevista realizada a Quirós, para la revista Galicia Emigrante señaló sobre su vida:
' A los seis años vinimos a Buenos Aires. Era en 1937. No es necesario agregar más. La fecha puede servir de referencia exacta. Pero recuerdo Vigo con nostalgia. Nuestra casa estaba cerca de la Alameda y desde la cocina podían verse los jardines y el puerto. Recuerdo nítidamente mis travesuras infantiles, las huidas por aquellas calles empinadas, las entradas al cine de contrabando y las correrías por el Berbés. Después todo se nubla y me encuentro en Buenos Aires. En aquella época no sabia él por que. Ahora comprendo que la vida obliga, y que mis padres debieron partir para evitarse complicaciones y para evitárselas a mi hermano mayor. Vinimos a América mi padre, mi madre, mi hermano y yo el menor de seis hermanos. Cuatro mujeres y dos hombres. Hoy estamos todos reunidos en la Argentina y volver es un deseo más a los muchos que tiene la vida'
Los Quirós trabajaron duro, en una Buenos Aires que recibía a centenares de miles de inmigrantes.
' De chico - continua Quirós - cuando veía una película salía a la calle sintiéndome el héroe. Después en la Escuela Industrial de la Nación Nº 3 de la Calle Montes de Oca, actúe en las fiestas de final de curso y en el día de los estudiantes. Eran tropelías artísticas que hoy me avergüenzan. Audaces y desconcertantes. Pero allí estaba la magia de la representación. Sin ese fervor inicial nunca se podrá proyectar una esperanza'.
A Nacho como le llamaban los más íntimos le había entrado la pasión por el teatro, profesión que se convertiría en su razón de ser.
'Debuté, aunque parezca mentira, -señala Quirós- con una compañía inglesa que actuaba en inglés para la 'Misión de Marineros'. La de la calle Independencia sobre el viejo Paseo Colón. Allí me entrené maravillosamente. Hicimos a Noel Coward y Bernard Shaw entre otros. En 1952 ingresé al Instituto de Arte Moderno. Debuté con Poof de Salacroux donde hice un ciclista. Es el personaje que nunca olvidare. Iene mi mejor emoción y mi más entrañable agradecimiento. Al año siguiente pusimos Esquina peligrosa de J. B. Pristley y al año siguiente El Hombre de mundo de Ventura de la Vega.
Esta obra mundana fue puesta en tono de farsa lograndosé un éxito difícil de superar. Su propio autor si hubiese podido verla habría sido el primer sorprendido. Tengo desde entonces un cariñoso recuerdo por mi antoñito, personaje de enredo que si bien no era el más importante tenía actuación destacada. Ya iba asentando mi juego escénico y teniendo más confianza en mí mismo. Después vino 'verano y humo'. éxito firme que se repuso tres veces. Lo curioso es que empecé haciendo dos papeles intrascendentes y este año finalicé por ser un protagonista. Antes habíamos hecho 'Amada y Tú' de la escritora gallega Amparo Alvajar (primer esposa de Arturo Cuadrado) en colaboración con A Caballero, de tono poético, que fue una experiencia más en el camino.
Fue entonces cuando vino el éxito de 'las Brujas de Salém de Arthur Miller. Cumplí allí el protagonista. John Proctor, y la crítica en general destacó mi labor en forma encomiable. En realidad el personaje estaba dentro de mi manera. En la exaltación del honor frente a una sociedad de cuáqueros fuera de la realidad humana. Interpretamos entonces 'Lo que no fue' de Noel Coward y Muerto son sepultura, de Jean Paul Sartre. Eso me trajo el llamado de Armando Discépolo para el Presidente Alvear, que retomaba su anterior denominación, y profesionalmente hicimos El carguero de las seis de Tili Bena; La respuesta fue dada, de Malena Dandor y El circo de oro, de Sergio Leonardo. Y así estamos en este año de 1957 que me depararía una nueva gran emoción. Primero debutamos con Verano y humo, que me dio la oportunidad, repito del protagonista de una obra donde yo había hecho papeles secundarios. Esta experiencia es muy interesante para un actor que estudia en todos los momentos; y después abordamos Caligula, de Camús, en la traducción de Victoria Ocampo'.
En su larga trayectoria como actor, se desataco tanto en el teatro, como en la televisión y el cine. En esta última actividad obtuvo la Concha de Bronce de San Sebastián por su actuación en la película 'Cinco gallinas y el cielo'. Durante varios años estuvo contratado por la empresa cinematográfica Argentina Sono Filmes. Con la aparición de la televisión Quirós se convirtió en uno de los galanes más importantes del genero de las telenovelas. A finales de los años sesenta filmo una película con el destacado cantante español Rafael, la cual fue un suceso de taquilla en todos los cines porteños.
Ignacio Quirós participó como protagonista de la famosa película 'Digan lo que digan' donde el papel protagonico lo tiene el famoso cantante Raphael. La misma fue dirigida por el director Mario Camus. Por aquellos años Raphael era una estrella del canto, arrasando con la venta de discos y convocando a verdaderas multitudes a sus galas. Este tirón de Raphael fue utilizado para filmar una película en la Argentina con Nacho Quirós uno de los artistas más importantes de los años sesenta. El propio Raphael en sus reciente memorias editadas, nos cuenta sus impresiones de aquella película:
'En Digan lo que digan compartían el reparto conmigo Serena Vergano, una vez más, y un excelente actor argentino, Ignacio Quirós. Este era mi hermano mayor en la ficción. Con Ignacio interpreto la que yo considero la mejor - con mucho - de las secuencias cinematográficas de toda mi carrera. A la espera, naturalmente, de ese difinitivo papel que esta por llegar y que, por descontado, llegara. La secuencia es la del reencuentro de los dos 'hermanos' cinematográficos en los muelles del puerto de Buenos Aires. No es por nada, pero en dicha escena tanto Ignacio como yo estamos de diez para arriba. Cada vez que la repaso me reafirmo más en este juicio, que contiene toda la vanidad que debe contener'
El escritor y artista plástico Luis Seoane en su libro Figuracións le dedica un dibujo y una semblanza donde señala que: 'Ignacio Quirós, Nacho Quirós pra nós é un exempro do que perde Galicia coa súa emigración, con cada home que emigra, con cada neno que marcha cos seus pais pra non voltar'
Quirós convino su trabajo actoral con la de empresario de espectáculos artísticos. En Villa Gesell regenteo durante varios años un Cafe Concert donde estreno la obra 'Historia del zoológico' de Albee. También tubo una empresa de reproducción de pósters y de pinturas artísticas.
En la actualidad, a los 68 años de edad Quirós sigue recordando a su Vigo natal y soñando con una nueva obra de teatro.
'Algún día cumpliré un sueño más, entre los muchos que me obsesionan: representaré a Valle Inclán'.
Así concluía aquella entrevista para Galicia Emigrante este gran actor que junto con Enrique Muiño, Lusiardo y Tacholas marcaron una etapa muy importante del teatro argentino" (1).

Notas
1. Pérez Leira, Lois: "Ignacio 'Nacho' Quirós", en Enciclopedia da Emigración Galega, www.cigmigracion.com. Publicado en www.galespa.com.ar.
(*) Murió de cáncer pocos meses después de este reportaje el día 12 de diciembre de 1999, en Buenos Aires.


El bailarín Joaquín Pérez Fernández nació en Vigo, España, en 1906; falleció en Buenos Aires en 1990. "A lo largo de su carrera realizó diversas giras con sus espectáculos de danzas típicas por Europa, acompañado por su propia compañía. Tras radicarse en la Argentina, en 1952 trabajó en la película Torrente indiano, de Bernardo Spoliansky y Leo Fleider, con guión de Ariel Cortazzo, que se estrenó dos años más tarde. (...) Fue declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires" .

Fuente: Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002.


Acerca de Ramiro Rodríguez Pardo se afirma: "Se puede decir que Ramiro fue uno de los padres de la cocina moderna en el país. Junto al recordado Gato Dumas, revolucionaron la menospreciada actividad del cocinero para convertirla en lo que es hoy. Nacido en Galicia, llegó al país con 21 años desde Suiza. Pasó por algunas cocinas (entre ellas el celebre Palacio de la Papafrita!!), y tiempo después conoció al Gato para abrir La Chimere en el "66, donde Ramiro nos contó que previo a la apertura, reunieron 30 menús de los lugares más populares de la ciudad, los extendieron sobre una mesa y se dijeron: "hagamos algo distinto". Así comenzó ese nuevo proyecto, basándose sobre dos pilares fundamentales: diferenciarse del resto y combinar su trabajo con diferentes actividades artísticas, en donde conoce entre otros al genial escultor colombiano Fernando Botero. De esta forma, la gente se siente atraída desde un principio por la propuesta y así Ramiro comienza su ascendente camino dentro de la gastronomía local. Tuvo a su cargo Drugstore, Clarks y el legendario Catalinas, uno de los mejores de su época. Con 48 años de profesión, 17 restaurantes y una infinidad de conferencias dadas a lo largo de toda latinoamérica, Ramiro sigue dando cátedra en Sinclair (Sinclair 3096), su genial local de Palermo, donde días tras día, además de dejar su impronta de buen tipo, hace lo que mejor sabe: cocinar" (1).
"Como siempre, lleva puestos unos anteojitos de Tío Rico, de oro, que son herencia de su abuelo José Manuel Rodríguez Pardo. El pantalón es colorado; el foulard de seda, comprado en París, y los tiradores (de los cientos que atesora en el vestidor) son temáticos. "Graciosos, estos con forma de pimientos que me regaló mi amigo Ricardo Santos, ¿no? Tengo varios que hacen honor a mi profesión, algunos con mucha historia. Ese de las florcitas, por ejemplo, lo compré en Suiza, arriba de una montaña. Viajé para conocer cómo trabajaban la leche y di con un paraíso repleto de esas flores. Y ahí estaban ellos, los tiradores", comenta entusiasmado Ramiro Rodríguez Pardo, célebre cocinero; ganador, entre otras cosas, del campeonato mundial de la cocina, en Singapur.
Aún recuerda la sensación cuando se calzó el primer traje, en su Galicia natal. "Fue para un casamiento, y tendría unos 14 años. Además de la emoción de sentirme un hombrecito, para mí fue muy especial, ya que siempre andaba con sotana. Yo estudiaba con los jesuitas para ser sacerdote. Estudié unos 12 años, en Santiago de Compostela, hasta que la vida me llevó a otra parte. Vine a Buenos Aires como turista y terminé quedándome."
Desde muy joven dio mucho que hablar, y en sociedad con su amigo del alma, el Gato Dumas, Rodríguez Pardo se lució en la pasarela. "Sí señor, también fui modelo. Comencé con algunas fotos para revistas y terminé desfilando. Lo hice durante 7 años y me divertí bastante. El mundo de la ropa siempre me fascinó. Por eso ahora sufro al ver tanta dejadez en la calle. Desaparecieron la magia y el esmero a la hora de vestirse", comenta.
Cambió la sotana negra por el delantal blanco, pero cuando sale de la cocina su estampa de caballero español siempre sorprende por el color. "Los uso todos. Tengo casi 1000 corbatas en todas las gamas y estampados imaginados. Creo que cientos de tiradores. Mis favoritos son los que tienen motivos ecuestres, los de pintitas y también los de dibujosanimados. El de Asterix es muy original porque la figura, de goma, sobresale. Además, colecciono pines antiguos que después agrego a todo lo que uso."
No utiliza la palabra audaz , pero dice que le gusta ponerse prendas que otros no se atreverían. "Mi mejor adquisición es un tapado Hermés color vino, nada discreto, que uso con un pin azul Francia en la solapa. También tengo varias chaquetas austríacas y diferentes loden. Me agrada la ropa de cazador y no tengo problemas en salir por Buenos Aires con el sombrero y la pluma", agrega" (2).
Manuel Corral Vide nació en Lugo en 1952. "Gallego, de esos que no olvidan ni sus raíces ni sus tradiciones. El Manuel poeta, periodista, pintor y dibujante de trazo incisivo, hace un culto de la buena cocina y de la hospitalidad" (3).
"En su condición de hombre de cultura ha publicado libros, realizado más de 40 exposiciones de pintura y dibujo, trabajó como escenógrafo y director de teatro, dirigió revistas y escribió muchísimos artículos periodísticos. Viajó mucho, pero nunca olvidó su origen gallego, promoviendo en cuanta ocasión se le presentó, su cultura y tradiciones" (4).
Corral Vide llamó Morriña a su restorán, nombre que nos habla sin duda del sentimiento que aúna a chef y comensales: "A través de Morriña (palabra entrañable para nosotros) el nombre de Galicia llega a miles de personas que, sin ser gallegas, se interiorizaron de las características de nuestra cocina, lo peculiar de nuestras tradiciones y nuestra milenaria cultura. En cuanto a los paisanos, me consta que se enorgullecen de tanta difusión" (5).
El publica sus recetas en Galicia en el mundo; en una de las entregas de "Cocina gallega", leemos: "En Buenos Aires, siempre que se podía en casa, nos agasajábamos con una buena paella en la que difícilmente faltaba el conejo (mi abuela los criaba en nuestros primeros años en la Argentina)" (6).
Décadas más tarde, el chef incluye el conejo en su menú celta, que consta también de una "Cabeza de Jabalí sobre tostadas" y "Paleta a la armoricana con habas verdes", entre otros platos (7).

Notas
1. Kordon, Ezequiel: "Embajadores Gourmet", en http://www.glamout.com/nota.asp?IdNota=1069 Imagen: www.gastronomique.com.ar
2. Fernández, Flavia: "Con sotana o delantal, pero con anteojos de oro", en La Nación, 26 de mayo de 2007, http://www.lanacion.com.ar/911857.
3. S/F: "BIENVENIDOS A VIDES, TAPAS Y VINO La sencilla calidez de una tasca", en http://www.videstapas.com/.
4. S/F: "Cocina Celta de Manuel Corral Vide", en www.labasicaonline.com.ar.
5. Corral Vide, Manuel: "Cocina gallega", en Galicia en el mundo, Edición Mercosur. Buenos Aires, 3-9 de septiembre de 2001.
6. Corral Vide, Manuel: "Cocina gallega", en Galicia en el mundo, Edición Mercosur. Buenos Aires, 14-20 de febrero de 2000.
7. Corral Vide, Manuel: "Menú Celta de Samain", en http://www.videstapas.com/


En El humor gráfico en la Argentina "Espejitos de papel" (1), Juan Pablo Mantecón afirma: "Es en este momento donde resurge una fórmula humorística originada muchos años atrás: la caracterización mediante animales. De esta manera se buscaba adjudicarle a los retratados las características animales que se vienen estudiando desde el medioevo; así surgieron los apodos de Roque Sáenz Peña (El Pavo), Julio A. Roca (El Zorro), Miguel Juárez Celman (El Burrito Cordobés) y José Evaristo Uriburu (El Cangrejo), entre otros. En sus páginas escribió José Sixto Alvarez, quien fuera mejor conocido por su sobrenombre: Fray Mocho; además del dibujante español José María Cao, quien se destacaría en Caras y Caretas".
En su investigación acerca de Caras y Caretas, Adrián Pignatelli señala: "Los dos dibujantes que se destacaron, en la primera época del semanario, fueron Manuel Mayol y José María Cao y Luaces. Mayol era de origen español y de una apariencia física netamente gallega. Era un dibujante litógrafo que había trabajado en Don Quijote, donde firmaba con el seudónimo de Heráclito. (...) En cuanto a Cao, había nacido en Lugo. Llegó a Buenos Aires en 1886 cuando contaba con 23 años. Empezó ganándose el pan haciendo caricaturas relámpago a los transeúntes que poblaban el Paseo Colón. Luego, se vinculó a un taller de grabados y comenzó a colaborar en varias revistas, entre ellas El Sudamericano. Colaboró activamente en Don Quijote, firmando como "Demócrito II". Cuando se incorporó a Caras y Caretas, en 1898, también aparecían dibujos suyos en su propia revista, llamada El Cid Campeador, su primera experiencia editorial. Cao se retiró definitivamente de Caras y Caretas en 1912 y junto a muchos de sus compañeros de la revista editaron Fray Mocho, en homenaje al famoso cuentista. También trabajó en el diario La Nación y en Crítica. Cao falleció el 27 de enero de 1918. Cabe preguntarse : ¿cuáles eran las diferencias entre Mayol y Cao? Si bien los unía un denominador común, y que era el talento para reflejar la realidad, ya que ellos no eran solo dibujantes, sino "periodistas dibujantes", los trabajos de Cao apuntaban más hacia lo político y resultaba más evolucionado. En cambio, Mayol, no sólo se dedicaba a lo político, sino que le prestaba atención a lo cultural" (2).
El político, pintor, periodista y escritor Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao "nació en Rianxo el 30 enero 1886, aunque pasó toda su infancia en Santa Rosa de Toay, en La Pampa Argentina, donde habían emigrado sus padres. La familia Castelao vuelve a Rianxo en 1900 y Alfonso-Daniel se licencia en la Facultad de Medicina de Compostela en 1908, cursando el Doctorado en Madrid al año siguiente, donde comienza a destacar como caricaturista, tras lo que se establece en Rianxo y adhiere el movimiento agrarista Acción Gallega. Como pintor, Castelao fue un gran artista condicionado por su casi ceguera y por la necesidad que sentía de crear un arte al servicio de Galicia, primando la comunicación sobre las cuestiones artísticas. El arte gráfico de Castelao se define primeramente por su constante humorística y satírica en la que las gentes humildes suelen ser los protagonistas. A partir de la Guerra Civil española, la crueldad y miseria de aquel acontecimiento causa que el dibujo de Castelao evolucione hacia la denuncia de la tragedia y mezquindad del fascismo"" (5).
Juan Carlos Alonso y Pita nació el 6 de julio de 1886 en Ferrol, La Coruña. Falleció el 15 de febrero de 1945. "Realizó exposiciones en Buenos Aires, Madrid, Roma, Río de Janeiro, etc. Fue miembro de la Real Academia Gallega. Emigró a Argentina con 13 años y comenzó a trabajar en la tienda de un pariente en un pueblo. Muy pronto se marchó a Buenos Aires, donde empezó a trabajar como recadero en la revista Caras y Caretas. No obstante, dada su habilidad para la caricatura, pronto entró en la redacción como caricaturista. En 1919 pasó a dirigir él la revista y más tarde y fundó y dirigió también la revista Plus Ultra. También se dedicó a la pintura, consiguiendo un gran éxito" (6).
Federico Ribas Montenegro "nació el 26 de octubre de 1890. (...) En 1908 llega a la Argentina como tantos emigrantes gallegos. En su pequeña maleta llevaba algunas ropas, fotos familiares y algunos pinceles y lápices para comenzar a trabajar. (...) Los primeros meses caminó en procura de trabajo, hasta que comenzó como pintor decorador. Más tarde empezó como colaborador de famosas revistas de época Papel y Tinta y PBT en el diario Última Hora. Posteriormente incorporóse a la revista satírica Caras y Caretas. En aquella histórica y emblemática revista de actualidad y sátira, trabajaban dos destacados caricaturistas gallegos de gran fama José Maria Cao y Juan Carlos Alonso. (...) Después de algunos años en Buenos Aires juntó algún dinero para cumplir un viejo sueño conocer París.
Así fue como en 1912 llegaba a capital francesa. Trabajó como director artístico de la revista Mundial que dirigía Rubén Darío y para Le Rire. (...) El alzamiento militar contra la república, el 18 de julio de 1936 encuentra a Federico Ribas en su casa de Beluso, allá estaban también disfrutando del verano Fernández Mesquita y su novia la genial pintora Maruja Mallo. Los militares pronto se hacen cargo de la villa y comienza la represión. El alcalde recientemente electo Johan Carballeira es detenido y fusilado y así una serie de amigos de Federico. La intuición sobre la gravedad de la situación lo llevó a trasladarse hasta Vigo donde estará oculto en la casa de unos familiares y desde allá tomará un barco hasta la Argentina. El 7 de noviembre de aquel año fatídico, estará nuevamente en el puerto de Buenos Aires. En aquella ciudad tenía amigos y un nombre ganado por su trayectoria artística. Era un hombre con grande experiencia en el mundo periodístico. Es así como fue nombrado director artístico de la gran revista argentina Atlántida. Durante su estadía en este país realizó distintas exposiciones y colabora con distintos periódicos antifranquistas como España Republicana. Realizó una serie de dibujos o estampas sobre el terror cometido por el franquismo en la provincia de Pontevedra. A fines de 1949 regresó a España, falleciendo en 1952" (7).
Rodolfo Alonso se refiere a un dibujante gallego: "Valenzuela sólo iba a escribir en dos publicaciones argentinas: Galicia emigrante, dirigida por el impar Luis Seoane, entre 1955 y 1957, y la prestigiosa página literaria del diario La Gaceta, de Tucumán, entre 1956 y 1960. En ambas publica, por primera vez, muchos de los relatos que luego se integrarían en la primera edición de O. Naranxo, realizada por el sello gallego Brais Pinto en 1974. (...) O Naranxo marcaría también el imaginario de otro artista gallego asilado en Buenos Aires: Laxeiro (autodefinido como "un anarquista indolente"), cuyos cuadros y dibujos sobre el tema se reproducen en esta feliz reedición, y que incluso acompañaron aquellas pioneras publicaciones de Valenzuela en La Gaceta" (10).
Manuel Corral Vide nació en Lugo en 1952. "Gallego, de esos que no olvidan ni sus raíces ni sus tradiciones. El Manuel poeta, periodista, pintor y dibujante de trazo incisivo, hace un culto de la buena cocina y de la hospitalidad" (17). "En su condición de hombre de cultura ha publicado libros, realizado más de 40 exposiciones de pintura y dibujo, trabajó como escenógrafo y director de teatro, dirigió revistas y escribió muchísimos artículos periodísticos. Viajó mucho, pero nunca olvidó su origen gallego, promoviendo en cuanta ocasión se le presentó, su cultura y tradiciones" (18).

Notas
1 S/F: "Caras y Caretas" de Adrián Ignacio Pignatelli. Publicado en Historia de Revistas Argentinas. Tomo II . AAER, incluido en www.learevistas.com.
2. Mantecón, Juan Pablo: El humor gráfico en la Argentina "Espejitos de papel", en www.monografias.com.
5. S/F: "HISTORIA Castelao" en www.riasbaixas.net.
6. S/F: Juan Carlos Alonso y Pita", en www.galegos.info.
7. Pérez Leira, Lois: "Federico Ribas: un artista xenial", en Confederación Intersindical Galega (www.galizacig.com), Vigo, 2 de agosto de 2004. Traducción de MGR.
10. Alonso, Rodolfo: "La Galicia del Plata", en El Tiempo, Azul, 1º de diciembre de 2002.
17. S/F: "BIENVENIDOS A VIDES, TAPAS Y VINO La sencilla calidez de una tasca", en www.videstapas.com.
18. S/F: "Cocina Celta de Manuel Corral Vide", en www.labasicaonline.com.ar.

Dirigentes 

López Carballedo, Benito

Lores Mascato, Francisco

Vigo Mariñas, Daniel

Vila Alen, José María 


Josefa Emilia Sabor "En 1939 egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA con el título de profesora, y en 1946, como bibliotecaria. (...) Realizó en ella toda su carrera docente, culminando como profesora titular con dedicación exclusiva de la rama Referencia-Bibliografía-Documentación del Dpto. correspondiente. (...)". (Sosa de Newton, Lily: Diccionario Biográfico de Mujeres Argentinas. Buenos Aires, Plus Ultra, 1986). En 2005 se anuncia, "La profesora Josefa Emilia Sabor recibirá el próximo 7 de abril el primer premio de la categoría "Historia" de los Premios Nacionales otorgados por el gobierno argentino a los intelectuales, científicos y artistas de todo el país". ("POR SU LIBRO SOBRE DE ANGELIS DENTRO DE LA CATEGORÍA "HISTORIA" Josefa Sabor recibe el Premio Nacional", en Boletín Informativo Electrónico del Centro de Estudios de Bibliotecología de la SociedadArgentina de Información, N° 18, Abril de 2005, www.sai.com.ar).
Darío Lamazares es el representante legal del Instituto Santiago Apóstol. "Lamazares, hoy con 74 años y dos hijos argentinos, llegó al país a los 14. Venía de un pueblito conocido como Antas de Ulla, con apenas la primaria completa. "Fui un autodidacta, me formé en la calle, y como la mayoría de mis compatriotas sufrí la falta de instrucción. Este país nos dio todo, los mismos derechos que sus hijos, y la escuela es una forma de pagar esa deuda", explicó". (Beltrán, Mónica: "La primera escuela gallega que enseña a chicos argentinos", en Clarín, Buenos Aires, 25 de abril de 1999).


En "Los sueños de un profeta", Tomás Eloy Martínez recuerda al catalán López Llausás y al gallego Paco Porrúa:
"Cuando lo conocí, en 1959, era ya un editor de enorme prestigio, con varios premios Nobel en su catálogo (Thomas Mann, François Mauriac, Hermann Hesse, Steinbeck, Faulkner, Hemingway) y una oficina llena de manuscritos esperando turno. Le pregunté cómo hacía para no quedar mal con los escritores que aspiraban a su patrocinio y me contestó lo que les decía a todos: "Nunca publico nada sin la aprobación de mi lector desconocido". Cuando la gente quería saber quién era, López Llausás cambiaba de tema".
"Durante mucho tiempo creí que el lector desconocido era un ardid, hasta que averigüé que se trataba de una persona de carne y hueso. Se llamaba Francisco Porrúa, y tenía tal vocación de anonimato que hizo falta el inmenso éxito de la literatura latinoamericana en los años 60, del que es uno de los responsables, para sacarlo de la cueva".

"Porrúa era reservado hasta la mudez y lúcido hasta la extenuación. De los cientos de lectores que he conocido, pocos -o ninguno- tienen su olfato y su perspicacia. Llegó a la editorial en 1955 de la mano de Jorge López Llovet, hijo de don Antonio y subdirector de Sudamericana en aquellos años. A Jorge le había interesado el buen criterio con que Porrúa manejaba su pequeña editorial, Minotauro, y lo invitó a ser su asesor. Se quedó allí hasta 1971 y se marchó a Barcelona en 1977, porque ya no podía soportar -es lo que me dijo mucho después- tantas historias de muerte en la Argentina".
"Porrúa fue sacando de la manga nombres como los de Cortázar, Italo Calvino, Ray Bradbury, Alejandra Pizarnik y Marechal, hasta que en 1967 atrajo también al entonces desconocido Gabriel García Márquez. Cuando murió López Llovet, en 1962, don Antonio dejó que Porrúa se encargara por completo de la selección de libros, reservando para sí sólo la relación con aquellos escritores a los que consideraba "de la casa". Después de Cien años de soledad, ser un autor de Sudamericana se convirtió casi en un sello de honor para cualquier creador de ficciones, tanto en Perú como en México y Venezuela" (4).
Fue inmigrante el editor Arturo Cuadrado Moure. Acerca de su arribo a la Argentina, escribe Dora Schwarztein:
"El 5 de noviembre de 1939, a bordo del Massilia, llegaron exiliados con destino a Chile, Paraguay y Bolivia. " "No permiten ni asomarse a los ojos de buey a los intelectuales españoles en tránsito", titulaba el diario local Noticias Gráficas la noticia del arribo del Massilia al puerto de Buenos Aires, "Las medidas adoptadas contra el grupo de intelectuales y artistas españoles son de un rigorismo que sólo tratándose de peligrosos confinados se hubieran aceptado.... Un marinero nos informó que los españoles refugiados tenían orden de que nadie se aproximara a ellos y menos que se asomaran por los ojos de buey. Es lamentable lo que ha ocurrido. No sabemos ni nos interesa saber quién ha dado la orden terminante de que ese grupo de gente que representa de modos distintos a la cultura y el cerebro de España permanezca en la sombría situación de los delincuentes incomunicados" " (5).
El escritor Rodolfo Alonso afirma, refiriéndose a los exiliados gallegos, que "si Buenos Aires -y con ella la Argentina- hacía ya mucho tiempo que estaba recibiendo a cientos de miles de inmigrantes (obligados a abandonar una Galicia feudal y sin futuro, que no podía mantenerlos ni educarlos), a partir de la injusta derrota republicana en 1939 vería llegar otra clasede viajeros: los exiliados. Eran poetas, artistas, políticos, periodistas, científicos, universitarios, sindicalistas, editores. Que, firmemente afianzados en su colectividad, entonces mayoritariamente republicana, y reunidos alrededor de una figura ejemplar: Alfonso R. Castelao, no sólo líder político sino en realidad un humanista, durante décadas convirtieron a Buenos Aires en la auténtica capital de la cultura gallega enmudecida en su tierra por el franquismo" (6).
Cuadrado Moure evoca su juventud: "Tuve el capricho y la suerte de entregarme a la famosa generación del 98 español. Fueron mis amigos y maestros don Ramón María del Valle Inclán, don Miguel de Unamuno, don Pío y Baroja, Ortega y Gasset. Con ellos he vivido, con ellos he aprendido a luchar y también a vencer. Porque en mi generación no sabemos de derrotas, no. Hemos sufrido persecución, guerras, cárcel, exilio y todo se ha transformado en una canción. (...)
En el año 1936 sube Franco, aquella tremenda traición en donde los hombres tuvieron que matar a los hombres. Surge la famosa guerra civil que duró tres años y donde han muerto casi dos millones de españoles. Nosotros, el ejército republicano, que dominábamos Madrid, Valencia y Barcelona, no teníamos fuerzas, teníamos la canción y teníamos a América. Era nuestro guía espiritual, nuestro árbol intocable, profundo y alto, don Antonio Machado. (...) desde México a Buenos Aires realizamos todos nuestros sueños, todas nuestras esperanzas, todas nuestras ilusiones, con el convencimiento de que habíamos triunfado... Ortega y Gasset nos había enseñado el camino de amar más que luchar" (7).
En agosto de 1998, Clarín lo evocó así: "Había nacido en Alicante pero amaba el aire seco, austero, de Galicia, donde vivió la adolescencia. Enamorado fiel, trabajó desde joven en publicaciones dedicadas a la defensa de la cultura gallega. Su generación supo unir en un mismo haz los fervores políticos, los culturales y la celebración de la vida, y él honró todas estas pasiones. Todavía no había cumplido un cuarto de siglo cuando fundó, con más entusiasmo que capital, la librería y editorial Nike. La Guerra Civil lo encontró, claro, en las filas de la República. Pero ni entonces Arturo Cuadrado Moure abandonó el oficio: dirigió las ediciones del Ejército del Este, hechas -otra vez- más a fuerza de voluntad que de papel. Bajo ese sello y bajo las balas se dio el lujo de publicar España, aparta de mí este cáliz, de César Vallejo; La rosa blindada, de Raúl González Tuñón; El viento en la bandera, de Córdova Iturburu, y España en el corazón, de Pablo Neruda. Después, la derrota lo obligó al exilio. Como tantos otros republicanos que en México, en Chile y en la Argentina se convirtieron en animadores de la vida cultural, Cuadrado Moure no se dejó ganar por la melancolía. Fue periodista en la Crítica de Natalio Botana y fue cofundador y director de las editoriales Emecé, Nova y Camino de Santiago.
También de Botella al Mar, una editorial de poesía que hubo de publicar más de tres mil títulos, entre ellos, poemas de un joven Julio Cortázar y también de Alejandra Pizarnik. Más editor que poeta, pero también poeta, entre sus libros están Soledad imposible y Canción para mi caballo muerto. Dirigió, además, por décadas, el semanario Galicia. En 1995, la embajada de España lo condecoró con la Medalla al Mérito Civil. Murió el 5, a los 94 años, en Buenos Aires" (8).
Francisco Gil nació en Vilar, Pontevedra, en 1915 y llegó a la Argentina a los cinco años. Fue "un gallego que se sintió argentino y organizó durante décadas encuentros entre autores y lectores, que son el antecedente más cercano a la Feria del Libro". "En 1960, Don Francisco sintió nostalgias de su tierra natal y quiso visitarla. Sus amigos se ocuparon de cumplir su deseo. Agustín Pérez Pardella, escritor y capitán de navío, lo llevó en su barco hasta Pontevedra. El dinero para la estada provino de una rifa de una obra que donó Berni" (11).

Notas 
Martínez, Tomás Eloy: "El sueño de un profeta", en La Nación, 4 de septiembre de 1999. Foto publicada en Álvarez Garriga, C.: "Francisco Porrúa: «A Cortázar no le preocupaba que no lo alabaran»",http://www.abc.es/cultural/dossier/dossier40/fijas/dossier_003.asp, 2003. 
Schwarsztein, Dora: "La llegada de los republicanos españoles a la Argentina", en Estudios Migratorios Latinoamericanos, Nº 37, CEMLA, Buenos Aires, 1997. 
Alonso, Rodolfo: "La Galicia del Plata", en El Tiempo, Azul, 1º de diciembre de 2002. 
S/F: "Esa magnífica legión de los viejos", en Revista Mayores, Año II N° 11, 1994. 
S/F: "El oficio de editar, aun bajo las balas", en Clarín, 9 de agosto de 1998. 
Marabotto, Eva: "La esquina del librero, barro y pampa", en Clarín, 5 de noviembre de 2000. 

"Buenos Aires es la Capital más europea del Continente, en la que abundan los rincones amistosos, aptos para citas amorosas, refugio de soledades, para confesiones entre amigos, para una discusión política, una reunión de negocios o una clase de tango.
Ellos son los Cafés y Confiterías porteñas. Sin ellos seria inconcebible esta Ciudad, nostálgica, amistosa y por momentos tan mágica. Las confiterías y cafes, son una de sus principales características.
Privilegiado balcón fue y es, la Confitería IDEAL.
Nacida a solo dos años de los festejos del Centenario de la Independencia , emplazada a pocos metros de la avenida Corrientes y Suipacha, esquina porteña si las hay, la Confitería IDEAL ofrece, como pocos rincones de Buenos Aires, la oportunidad de mostrar los secretos de esta Ciudad.
Ni muy vieja ni muy moderna, ese enorme espacio vibra sin alterar a sus mozos, la mayor parte con mas de 30 años de servicio en la casa. Estas canas que guardan tanta historia podrían mencionar a los cientos de famosos que se llegaron a sus salones. Visitantes como Maurice Chevalier, María Félix, Dolores del Río, Vittorio Gassman, Robert Duvall. En ella se filmaron películas como "Tango" de Saura o la versión de "Evita" con Maddona. Muchos Presidentes argentinos y funcionarios de todos los rangos, disfrutaron de el "copetín en la IDEAL". Artistas, escritores, pintores y músicos de todas las épocas la visitaron.
Sus Vitreaux y sus arañas, sus paredes recubiertas de añejas maderas importadas y las opulentas escaleras de mármol, y su famosa "Pérgola", única en el mundo, evocan sin duda a París.
En el Piso Alto se escuchan compases de Tango. La escalera de mármol y el viejo ascensor, son el preludio de la llegada al primer piso, el Salón de Baile de la IDEAL. Allí se baila desde 1990. Eran tiempos de esplendor porteño, allá por 1912. Su fundador: Don Manuel Rosendo Fernández, emprendedor inmigrante español.
La " IDEAL" , nació como confitería de prestigio, con su decorado deco y su mezcla milagrosa de la más alta burguesía argentina con visitantes de todos los colores.
La Sala de Baile hoy es honrada por los mas afamados "milongueros" tanto porteños como de otros orígenes. Y también los mejores profesores de tango" (1).
Entrevistado por Leila Guerriero, Manuel Fajardo, propietario de las pizzerías La Continental, afirmó: "-Lo que más orgullo me da es que les he dado trabajo a más de 700 argentinos -dice Manuel, que vive en una casona de Parque Centenario seis meses al año y los otros seis meses los pasa en España-. El secreto es trabajo, trabajo y más trabajo" (2).
La Juvenil es, por calidad, trayectoria y servicio, la empresa líder en pastas frescas artesanales.
La Juvenil fue desde el comienzo una empresa familiar, y, nos enorgullece decirlo, sigue siéndolo hoy, cuarenta y un años después de la inauguración de su primer local.
Su fundador, Gerardo Bermúdez, es un inmigrante gallego, que llegó en los años 50 a Buenos Aires. Rápidamente comenzó a aprender el oficio de fabricante de pastas y, siendo muy joven aún, abrió su primer local propio, en la Avenida Federico Lacroze, barrio de Belgrano.
Desde entonces -y con la colaboración entusiasta de sus hermanos primero, de hijos y sobrinos después-, el sueño siguió creciendo hasta alcanzar su dimensión actual, que sustenta nuestra posición de liderazgo indiscutido en el mercado de las pastas frescas artesanales. (...)".

Notas
1. www.confiteriaideal.com
2. Guerriero, Leila (texto) y Lucesole, Martín (fotos): "Cuentos de gallegos", en La Nación Revista, 17 de abril de 2005.
3. www.la-juvenil.com.ar, 2000.


El político, pintor, periodista y escritor Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao "nació en Rianxo el 30 enero de 1886, aunque pasó toda su infancia en Santa Rosa de Toay, en La Pampa Argentina, donde habían emigrado sus padres. La familia Castelao vuelve a Rianxo en 1900 y Alfonso-Daniel se licencia en la Facultad de Medicina de Compostela en 1908, cursando el Doctorado en Madrid al año siguiente, donde comienza a destacar como caricaturista, tras lo que se establece en Rianxo y adhiere el movimiento agrarista Acción Gallega. Como pintor, Castelao fue un gran artista condicionado por su casi ceguera y por la necesidad que sentía de crear un arte al servicio de Galicia, primando la comunicación sobre las cuestiones artísticas. El arte gráfico de Castelao se define primeramente por su constante humorística y satírica en la que las gentes humildes suelen ser los protagonistas.
A partir de la Guerra Civil española, la crueldad y miseria de aquel acontecimiento causa que el dibujo de Castelao evolucione hacia la denuncia de la tragedia y mezquindad del fascismo. En el año 1916 deja la Medicina y se desplaza a Pontevedra, donde entra en el grupo cultural "Irmandades da Fala" y participa en la Asembleia Nazonalista de Lugo, subscribiendo una transcendente declaración nacional. En 1920 toma en cargo la dirección artística de la publicación "Nós" y viaja por Francia, Países Bajos y Alemania. En 1922 inicia su producción narrativa publicando "Un Ollo de Vidro". En el año 1924 ingresa en el Seminario de Estudos Galegos y funda la Coral Polifónica de Pontevedra con Lousada Diéguez.
Dos años más tarde inicia la publicación "Cousas" y en 1929 viaja a Bretaña para estudiar sus cruceros, de lo que resulta el libro "As Cruces de Pedra na Bretaña". En el año 1930 asiste al Pacto de Lestrove, donde se formó la Federación Republicana Gallega, interviene en los actos del Partido Nacionalista Republicano Gallego y participa en la histórica asamblea de redacción de las bases del Estatuto del Estado Federal de Galicia. Al año siguiente edita el álbum "Nós" y es elegido diputado en el Parlamento de España por el Partido Galleguista, que había obtenido 16 diputados. En 1934 ve la luz "Retrincos", "Os Dous de Sempre", y la edición definitiva de "Cousas", ingresa en la Real Academia Gallega y es desterrado por el gobierno conservador a Badajoz, donde permanece hasta el cambio de gobierno en 1935. De nuevo parlamentario por el Partido Galleguista, estalla la Guerra Civil al encontrarse Castelao en Madrid para entregar el texto del Estatuto de Autonomía de Galicia, refrendado a favor por un 98% de los votos, y en el que el líder galleguista había tenido una actuación de relevancia.
Durante la guerra española participa en la organización de las Milicias Gallegas, a las que pertenecía Enrique Líster, y se desplaza con el gobierno republicano a Madrid, Barcelona y Valencia, donde publica los álbumes "Galicia Mártir" y "Atila en Galicia". En 1938 es enviado por el Ministerio de Propaganda a Rusia, Estados Unidos y Cuba para obtener apoyo entre los emigrantes a la causa republicana. De regreso a Nueva York embarca a Buenos Aires, donde fijará su residencia. En la capital argentina estrenó en 1941 "Os vellos non deben de namorarse", la aportación de Castelao al teatro gallego. En el año 1944 publica la obra cumbre del pensamiento galleguista, "Sempre en Galiza" y se convierte en primer presidente del Consello de Galiza, el gobierno de Galicia en el exilio. En 1945 funda con catalanes y vascos la revista Galeuzca, recuerdo de la alianza política de 1933, y un año más tarde es nombrado ministro del gobierno de la República en el exilio, por lo que se traslada a París. Vuelve a Buenos Aires en 1947 y dos años más tarde le afecta un cáncer de pulmón. Se publica "As Cruces de Pedra na Galiza" a poco tiempo de su fallecimiento, el 7 enero 1950, siendo enterrado en el Panteón del Centro Gallego del cementerio de La Chacarita, Buenos Aires, con masiva asistencia y cariño de personajes llegados expresamente de todo el mundo. El Senado de Argentina acordó erigir un monumento en su honor como igual decidió el ayuntamiento de Buenos Aires dándole su nombre a una plaza. Desde entonces, parte de la ingente obra de Castelao ha sido publicada en varios idiomas, del húngaro al italiano, del francés al ruso, del inglés al chino, del vasco al portugués..., y desde la caída del régimen del dictador Franco los restos del más insigne gallego de la historia reposan en el Panteón de Gallegos Ilustres, en Galicia" (1).
Eduardo Blanco-Amor nació en Orense en 1897; falleció en Vigo en 1979. "En su primera época se relacionó con escritores de la Generación del 27. Emigró muy joven a Argentina, país donde desarrolló una importante labor periodística: director de las revistas Céltiga y A Terra, así como del periódico de la Federación de Sociedades Gallegas de la Emigración; corresponsal en España del periódico bonaerense La Nación. Fue profesor extraordinario de la facultad de Humanidades y Ciencias de Uruguay. Hasta 1936 su labor se desarrolló en el campo de la poesía (Romances gallegos, 1928 y Poema en cuatro tiempos, 1931). En Argentina publicó una novela en castellano, La catedral y el niño (1949), y algunas obras de teatro. Sería su novela A esmorga (La parranda, 1959) la que le valdría una gran fama. Merecen también ser destacadas otras obras como Os biosbardos (1962), Las musarañas (una recopilación de cuentos), Farsas pra títeres (1973) (Farsas para títeres) y Teatro pra xente (1974) (Teatro para la gente)" (2).
Arturo Cuadrado Moure evoca su exilio: "En el año 1936 sube Franco, aquella tremenda traición en donde los hombres tuvieron que matar a los hombres. Surge la famosa guerra civil que duró tres años y donde han muerto casi dos millones de españoles. Nosotros, el ejército republicano, que dominábamos Madrid, Valencia y Barcelona, no teníamos fuerzas, teníamos la canción y teníamos a América. Era nuestro guía espiritual, nuestro árbol intocable, profundo y alto, don Antonio Machado. (...) desde México a Buenos Aires realizamos todos nuestros sueños, todas nuestras esperanzas, todas nuestras ilusiones, con el convencimiento de que habíamos triunfado... Ortega y Gasset nos había enseñado el camino de amar más que luchar". Manifiesta que no desea regresar; tiene una misión que cumplir en su nueva tierra: "Volver a España, ya... ¿para qué? Aquí tengo forjado mi corazón entre amigos. Creo que la República Argentina, como el resto de América, está en un despertar, tenemos una obligación con la gente joven: ¡Cuidarlos! ¡Vigilarlos! ¡Atenderlos! Para ellos están estos corazones que llegaron del exilio español" . Y expresa su agradecimiento hacia la Argentina: "Aquí tuvimos gente importantísima, sólo queda Rafael Alberti. Cuando nos encontramos la última vez por las calles de Madrid, los dos soñábamos con Buenos Aires. Fue alto ejemplo para la vida espiritual que dos poetas ya viejos, de 90 años, recordemos con ardor que le debemos nuestro vida, que le debemos nuestra libertad a este maravilloso pueblo argentino, al cual tenemos que exigir, pedir, que obligar a que no se duerma, a que no frivolice. Un gran futuro nos espera, el mundo entra en el momento de una gran reconstrucción, tenemos que construir, que cantar, que vivir y para eso tenemos la historia, tenemos los libros y tenemos la gran puerta que es este cielo de la Cruz del Sur que acogió a todos los poetas que habían perdido su nacionalidad para hacerlos nuevos ciudadanos en un pueblo bello, justo, alegre y con un gran destino intelectual" (3).
En agosto de 1998, Clarín lo evocó así: "Había nacido en Alicante pero amaba el aire seco, austero, de Galicia, donde vivió la adolescencia. Enamorado fiel, trabajó desde joven en publicaciones dedicadas a la defensa de la cultura gallega. Su generación supo unir en un mismo haz los fervores políticos, los culturales y la celebración de la vida, y él honró todas estas pasiones. Todavía no había cumplido un cuarto de siglo cuando fundó, con más entusiasmo que capital, la librería y editorial Nike. La Guerra Civil lo encontró, claro, en las filas de la República. Pero ni entonces Arturo Cuadrado Moure abandonó el oficio: dirigió las ediciones del Ejército del Este, hechas -otra vez- más a fuerza de voluntad que de papel. Bajo ese sello y bajo las balas se dio el lujo de publicar España, aparta de mí este cáliz, de César Vallejo; La rosa blindada, de Raúl González Tuñón; El viento en la bandera, de Córdova Iturburu, y España en el corazón, de Pablo Neruda. Después, la derrota lo obligó al exilio. Como tantos otros republicanos que en México, en Chile y en la Argentina se convirtieron en animadores de la vida cultural, Cuadrado Moure no se dejó ganar por la melancolía. Fue periodista en la Crítica de Natalio Botana y fue cofundador y director de las editoriales Emecé, Nova y Camino de Santiago. También de Botella al Mar, una editorial de poesía que hubo de publicar más de tres mil títulos, entre ellos, poemas de un joven Julio Cortázar y también de Alejandra Pizarnik. Más editor que poeta, pero también poeta, entre sus libros están Soledad imposible y Canción para mi caballo muerto. Dirigió, además, por décadas, el semanario Galicia. En 1995, la embajada de España lo condecoró con la Medalla al Mérito Civil. Murió el 5, a los 94 años, en Buenos Aires" (4).
Ramón de Valenzuela (1914-1980), "en vida y obra -afirma Rodolfo Alonso-, resulta un testimonio cabal de aquella digna generación de intelectuales y artistas gallegos que, habiendo soñado con el resurgimiento de una Galicia aplastada, en lo más íntimo de su ser, por siglos de sometimiento y represión, tuvieron que enfrentarse con el alzamiento militar contra el legítimo gobierno de la República, que liquidaría también aquellas ilusiones al desencadenar la sangrienta guerra civil española que, merced a la directa intervención de la Italia fascista y la Alemania nazi, iba a culminar en la interminable dictadura franquista. Y, por si fuera poco, se trata además de una historia que continúa en ultramar. Porque si Buenos Aires -y con ella la Argentina- hacía ya mucho tiempo que estaba recibiendo a cientos de miles de inmigrantes (obligados a abandonar una Galicia feudal y sin futuro, que no podía mantenerlos ni educarlos), a partir de la injusta derrota republicana en 1939 vería llegar otra clase de viajeros: los exiliados. Eran poetas, artistas, políticos, periodistas, científicos, universitarios, sindicalistas, editores. Que, firmemente afianzados en su colectividad, entonces mayoritariamente republicana, y reunidos alrededor de una figura ejemplar: Alfonso R. Castelao, no sólo líder político sino en realidad un humanista, durante décadas convirtieron a Buenos Aires en la auténtica capital de la cultura gallega enmudecida en su tierra por el franquismo. Entre ellos, Valenzuela no fue de los primeros, pero sí de los más significativos. (...) Valenzuela sólo iba a escribir en dos publicaciones argentinas: Galicia emigrante, dirigida por el impar Luis Seoane, entre 1955 y 1957, y la prestigiosa página literaria del diario La Gaceta, de Tucumán, entre 1956 y 1960. En ambas publica, por primera vez, muchos de los relatos que luego se integrarían en la primera edición de O. Naranxo, realizada por el sello gallego Brais Pinto en 1974. (...)" (5).
En Mar del Plata, en noviembre de 2000, el diario La Capital publicó una nota de Esteban Turcatti titulada "El gaucho que conquistó el mundo". En ella leemos: "Bernaldo Souto, poeta gallego, había traducido el Martín Fierro a ese idioma en el año 1980. Establecido en la Argentina desde hace muchos años, regresó recientemente de su tierra natal, Galicia, donde es muy conocido por su obra literaria y periodística. Allá brindó una serie de conferencias y presentó tres libros de poesías bajo el título "Luz y sombras". Pero su mayor satisfacción fue enterarse que en fecha próxima, su traducción gallega del Martín Fierro será publicada por la Xunta de Galicia, en una edición bilingüe de lujo" (6).
"Entre válvulas y resistencias, transistores y diodos, circuitos integrados y chips, aparece una vocación insospechada, la de plasmar con pluma y papel, recuerdos, anhelos, fantasías e imaginación.
José María Pérez Feijoo, es nacido en Vigo, provincia de Pontevedra, en 1950, pero criado en el pueblo de su padre, Celeiros, a una legua del pueblo de Ponteareas, donde se relaciona con las costumbres, tradiciones, defectos y virtudes que, únicamente, la Galicia profunda podría mostrar.
Terminada la escuela primaria, emigra con su familia a la República Argentina donde, por su caráter amistoso, comunicativo y sensible, muy pronto logra relacionarse con los porteños. Realiza sus estudios secundarios en un colegio industrial en donde se gradúa de técnico en Telecomunicaciones que nunca logra ejercer, pues con varios años de experiencia en el mundo del seguro, siente que su medio más propicio son las relaciones públicas, orientadas a la protección y prevención de riesgos. 
Con su vocación literaria intacta, pero una capacitación que reconoce insuficiente, se decide a tomar clases de narrativa con una reconocida profesora universitaria de Buenos Aires. Al fin, luego de actuar por más de quince años como directivo de una multinacional, ingresa en una etapa de insatisfacción intelectual que lo lleva a plasmar y editar su primer libro. Correrías en Celeiros representa el puntapié inicial de un mundo nuevo por explorar para él. Un universo, con grandes mutaciones, que le exigirá no pocos desvelos...
Está trabajando para su futura novela en la que dos personajes lucharán con sus estados psicóticos para hallar un camino de salvación".
Manuel Corral Vide nació en Lugo en 1952. "Gallego, de esos que no olvidan ni sus raíces ni sus tradiciones. El Manuel poeta, periodista, pintor y dibujante de trazo incisivo, hace un culto de la buena cocina y de la hospitalidad" (8) "En su condición de hombre de cultura ha publicado libros, realizado más de 40 exposiciones de pintura y dibujo, trabajó como escenógrafo y director de teatro, dirigió revistas y escribió muchísimos artículos periodísticos. Viajó mucho, pero nunca olvidó su origen gallego, promoviendo en cuanta ocasión se le presentó, su cultura y tradiciones" (9)

Notas
1 S/F: “HISTORIA Castelao” en www.riasbaixas.net. 
2 Varios autores: Enciclopedia Clarín. Buenos Aires, Visor, 1999. 
3 S/F: “Esa magnífica legión de viejos”, en Revista Mayores, Año II, N° 11, 1994. 
4 S/F: “El oficio de editar, aun bajo las balas”, en Clarín, 9 de agosto de 1998. 
5 Alonso, Rodolfo: "La Galicia del Plata", en El Tiempo, Azul, 1º de diciembre de 2002.
6 Turcatti, Esteban “El gaucho que conquistó el mundo”, en La Capital, Mar del Plata, 5 de noviembre de 2000. 
8 S/F: “BIENVENIDOS A VIDES, TAPAS Y VINO La sencilla calidez de una tasca”, en www.videstapas.com. 
9 S/F: “Cocina Celta de Manuel Corral Vide”, en www.labasicaonline.com.ar.

Estancieros

El orensano Ramón Santamarina pierde, con pocas horas de diferencia, a su padre –que se suicidó- y a su madre, fallecida a causa de la trágica decisión de su marido. “Los tíos del niño Ramón –afirma Alberto Vilanova Rodríguez-, que no fueron capaces de acudir en su socorro, pero sí avergonzarse del inocente, pero pobre pariente, a pesar de que se había decidido a luchar por la vida, antes de lanzarse a la mendicidad, le agarraron y le depositaron en un orfanato, de donde muy pronto se fugó, ofreciéndose como grumete en un velero contrabandista que salía para Buenos Aires, con la decisión y energía que caracterizaron siempre su extraordinaria voluntad. En 1840, pues, ponía sus plantas en la Argentina, el país que con el correr de los años iba a ser testigo de sus virtudes y de su genio” (1).
“Fundada en 1896 por don Ramon Agrasar, gallego de Pontevedra, la estancia La Julia sigue en manos de la familia. Hoy es Alicia Agrasar la anfitriona de una casa, sólida e infinitamente calida, que encuentra su mejor simbolo en una chimenea que también le da al sitio genuino calor de hogar.
A 200 km de Santa Rosa, La Pampa, y vecina de la laguna de Guatrache y de sus fangos curativos, como también de la colonia menonita Nueva Esperanza, las actividades de La Julia incluyen visitas a estos sitios poco comunes y de inagotable interes por su naturaleza o su cultura.
Las 1600 hectareas de la estancia, dedicadas a la agricultura, permiten largas recorridas a caballo o interminables caminatas por un parque arbolado donde reina la mansedumbre. Si el tiempo lo permite, un tanque australiano reciclado como pileta invita al chapuzon.
Sumarse a todas estas actividades o dedicarse a la contemplacion y al relax son alternativas posibles; todo depende de la eleccion de cada uno. Sin embargo, nadie se va frustrado de la casa de Alicia. Por la calidad del hospedaje y el buen hacer de su anfitriona, por todo el amor que vuelca en cada plato que ella misma elabora para sus huespedes y por el fuego de la grandiosa chimenea”.

Notas
1. Vilanova Rodríguez, Alberto: Los gallegos en la Argentina. Buenos Aires, Ediciones Galicia, 1966. Tomo II. Pág. 760. Premio de Historia en el Concurso Extraordinario de 1957, celebrado para conmemorar el cincuentenario de la fundación del Centro Gallego de Buenos Aires. Prólogo de Claudio Sánchez-Albornoz.
2. lugares@revistalugares.com.ar: “Por los caminos de La Pampa En la inmensa llanura, La Julia ofrece su cálida hospitalidad, cerca de las termas de Guatrache y de la colonia menonita”, en La Nación, 23 de julio de 2006.

Médicos

VIDALLER NIETO, José Luis

Músicos

Entre los gallegos emigrantes, la gaita era un instrumento muy difundido. El gaitero Carlos Núñez, de paso por nuestro país, dijo en un reportaje que “los mejores gaiteros no permanecieron en Galicia sino que la mayoría vino a Buenos Aires, muchas veces exiliada”. En la Argentina y en Cuba, entraron en contacto con otros ritmos, al punto que “La música gallega se benefició de estas influencias, de estas tradiciones más abiertas” (11).
Gabriel Deus se refiere a “los grandes maestros gaiteros inmigrantes, maestros que han venido a este país con una gaita entre su equipaje. De estos maestros podemos nombrar a Cesáreo Rodríguez, a Jesús Longarela -quien ha sido profesor del gaitero Alberto López, actual integrante del grupo Sete Netos. Entre estos maestros se encuentra también Camilo Deus quien aparte es uno de los pocos artesanos de palletas para gaitas que hay en el país. También lo tenemos a Jesús Mariño quien también es artesano de gaitas. En fín, entiendo que gracias al legado de estas personas que gracias a Dios, a pesar de los años transcurridos, siguen transmitiéndonos esa cultura interpretando en sus gaitas esas jotas y muñeiras que suenan con un aire muy distinto ya que en sus dedos, al ejecutar la gaita, demuestran en cada nota el sentimiento de un inmigrante”.
Nos acerca una breve biografía de su padre: “Camilo Deus nació en 1934 en Chantada, Provincia de Lugo; llegó a Buenos Aires en 1948. Integró los conjuntos Bretemas e Raiolas, Lembranzas da terra y Centro Arzuano Mellidense; los coros Breogan y Rosalía de Castro y la Agrupación Folklórica Tuy Salceda. En la actualidad integra la Agrupación Folklórica Baixo Miño. Viajó a España con el Centro Arzuano Mellidense en el año 1998 y, con la Agrupación Folklórica Tuy Salceda, en el año 1996. Fue integrante de la Comisión Directiva y músico del AGGA (Asociación de Gaiteros Gallegos Argentinos). Integra actualmente la Banda de la Unión de Sociedades Gallegas, la cual ha tocado en el banquete en agasajo a la visita al país del Presidente de la Xunta de Galicia Don Manuel Fraga Iribarne. Participó junto a la Agrupación Folklórica Baixo Miño en los festejos realizados en la Casa de Galicia de Buenos Aires en relación a la Boda Real de Felipe de Borbón y Letizia Ortíz”.
Camilo Deus fue vocal de la AGGA, asociación que lamentablemente ya no existe, cuyo Estatuto general tenía por objetivo: ”1) Difundir y preservar el folclore musical gallego en todas sus expresiones.2) Priorizar y recuperar los valores culturales de la emigración gallega en América.3) Difundir y enseñar la ejecución de la gaita gallega y demás instrumentos tradicionales.4) Realizar tareas de investigación musicológica sobre las diversas manifestaciones musicales de Galicia y sus inmigrantes en América”.
La Asociación de Gaiteros Gallegos Argentinos era “una entidad civil sin fines de lucro compuesta por el siguiente Consejo Directivo: Presidente: Daniel Alejandro Pazos, Vicepresidente: Norberto Pablo Cirio, Secretario: Walter Almirón García, Pro secretario: Carina Fragoso, Tesorero: Javier Alvite, Pro tesorero: Gustavo Fernández, Primer vocal: María Jesús Rodríguez, Segundo vocal: Sebastián Fentanes, Tercer vocal: Jesús Mariño, Vocal suplente primero: Camilo Deus, Vocal suplente segundo: Ademar Alvarez; y un Consejo Revisor de Cuentas integrado por Héctor Mario Bedoya y Juan Carlos Vila” (12).
Jesús Mariño Barcia nació "en España el 24 de enero de 1933, oriundo de la Parroquia de Vilas, pueblo distante a unos 7 kms. de Santiago de Compostela, ha sido uno de los más grandes referentes no solo en la transmisión de la ejecución de la gaita gallega sino que también ha sido una de las pocas personas dedicadas en este país a la construcción en forma artesanal de palletas, pallones y demás elementos que componen una gaita tradicional gallega.
Desarraigado por las consecuencias de la guerra civil en junio de 1949 llego a este país con las valijas llenas de ilusiones y sus manos preparadas para salir adelante en una tierra muy diferente a la suya cosa que no le fue muy difícil lograr ya que aquí encontró la contención y el apoyo de muchos otros emigrantes. Una vez instalado Jesús comenzó a dar sus primeros pasos en la gaita tomando clases con el gaitero Manuel Dopazo Goutade hasta que el destino inexorable quiso quedarse con la vida de su maestro a causa de una enfermedad en el año 1952. Con los conocimientos y la práctica adquirida paso a integrar el conjunto Brétemas e Raiolas en el cual se inició. También fue integrante del Coro de la Asociación Residentes de Vigo hasta que decidió alejarse del mismo por motivos laborales. En el año 1987, luego de un largo período de tiempo (25 años aproximadamente) Jesús volvió a tomar contacto con su amado instrumento en el Centro Arzuano Mellidense lugar en el cual pasó a ser mas tarde director del cuerpo de músicos y fundador de la escuela de gaitas de dicha Institución con la cual a su vez realizó dos giras artísticas por distintas comarcas y ayuntamientos de Galicia destacando entre ellas su participación junto a los Hermanos Garceiras. Desde los comienzos del grupo de música tradicional Emigrantes Gallegos Jesús ha sido un gran eslabón en el desarrollo de este proyecto debido a su profundo conocimiento y gran experiencia. Hoy podemos decir que nos sentimos muy orgullosos de haber podido cumplir juntos con nuestro desafío que fue el de la grabación de nuestro primer trabajo discográfico. Por esas cosas de la vida el destino quiso quedarse con su vida y a pesar de que el silencio de su gaita nos dice que el ya no se encuentra entre nosotros mantenemos en nuestros corazones el recuerdo de quien ha sido un gran colega, amigo y maestro" (13).
En un extenso trabajo, del que reproduzco un fragmento, Manuel Castro destaca la relevancia de Manuel Dopazo: “La llegada de una compañía de zarzuela a Buenos aires que ofreciera Maruxa, requería la presencia de un gaitero. Manuel Dopazo era el elegido. Su actividad artística lo hizo llevar la gaita al Teatro Colón que es a lo máximo a lo que se puede aspirar. Fue la noche del 12 de octubre de 1930 estando presente en esa ocasión el Presidente de la República Argentina, don Hipólito Yrigoyen. Dopazo y sus músicos también recorrieron Brasil y Uruguay. Participó en la película ‘Cándida’ con la famosísima Niní Marshall y en ‘La calle junto a la luna’ con Marisa Ibáñez Menta y Juan Carlos Thorry. Además de ser un eximio ejecutante, Dopazo fabricaba gaitas, generalmente para vender y fue aquí en Buenos Aires donde aprendió a tornear. Manuel Dopazo vivió de la gaita y mantuvo una familia de once hijos. Fue el único que pudo hacer eso, otros gaiteros tenían otros trabajos. Soldaba las gaitas con plata, soplando y eso lo llevó a la tumba” (14).

Notas
1. Monjeau, Federico: “Carlos Núñez. En la cresta de la ola celta”, en Clarín, Buenos Aires, 11 de mayo de 1998.
12. Deus, Gabriel: e-mails enviados a MGR.
13. Deus, Gabriel: "Pequeño homenaje a Jesús Mariño Barcia 24-01-1933 / 27-07-2006", en http://volveragalicia.blog.arnet.com.ar.
14. Castro, Manuel: “Manuel Dopazo”, en Viajero Celta, Año I, N° 9, Julio de 1996.

Periodistas

César Cisnero Luces, “fundador del primer periódico gallego en Sudamérica”, “nació el 22 de setiembre de 1849. Aparte de extensas actividades literarias, viajes a Cuba, Uruguay, participación en la guerra y finalmente llegada a la Argentina, fue el fundador del periódico ‘El Gallego’. Cisneros había participado de una campaña galleguista en el diario ‘El Correo Español’ de Buenos Aires y había incentivado así a un grupo de gallegos residentes que hicieron circular una convocatoria –de la cual Cisneros participó- que daría como resultado la fundación del primer Centro Gallego de América fundado en Buenos Aires en 1879. La participación de Cisneros fue importantísima y pocos días después, el 27 de abril de 1879, aparecía su periódico semanal ‘El gallego’. Deseoso de alentar al recién nacido Centro Gallego, puso a su disposición a ‘El Gallego’ de manera gratuita –a pesar de que le habían ofrecido un sueldo. (...) Reproducía en él poesías de los mejores vates gallegos; contaba con la colaboración de los escritores dispersos por América e insertaba las reseñas de todos los actos del Centro Gallego. Pero El gallego ocasionaba más pérdidas que ganancias a su fundador y propietario, director y redactor, César Cisnero Luces. (...)” (1).
Raúl Alonso, “Cuando murió, a los setenta años, dejó 2300 obras entre óleos, pasteles, aguafuertes, tintas y dibujos. (...) De su padre, Juan Carlos Alonso (que capitaneó la publicación Caras y Caretas y la editorial Plus Ultra), heredó los genes para el arte. Dicen que Raúl dibujó desde muy chico, y que existieron precoces retratos suyos de Horacio Quiroga, de Alfonsina Storni y Baldomero Fernández Moreno. Alonso dirá que tuvo una infancia y adolescencia envueltas en un mundo intelectual: ‘La vida de hogar estaba comunicada con muchas personas que daban sangre al universo de aquella época: Quiroga, Alfonsina, Leopoldo Lugones, Roberto Arlt” (2).
El político, pintor, periodista y escritor Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao “nació en Rianxo el 30 enero 1886, aunque pasó toda su infancia en Santa Rosa de Toay, en La Pampa Argentina, donde habían emigrado sus padres. La familia Castelao vuelve a Rianxo en 1900 y Alfonso-Daniel se licencia en la Facultad de Medicina de Compostela en 1908, cursando el Doctorado en Madrid al año siguiente, donde comienza a destacar como caricaturista, tras lo que se establece en Rianxo y adhiere el movimiento agrarista Acción Gallega. Como pintor, Castelao fue un gran artista condicionado por su casi ceguera y por la necesidad que sentía de crear un arte al servicio de Galicia, primando la comunicación sobre las cuestiones artísticas. El arte gráfico de Castelao se define primeramente por su constante humorística y satírica en la que las gentes humildes suelen ser los protagonistas. A partir de la Guerra Civil española, la crueldad y miseria de aquel acontecimiento causa que el dibujo de Castelao evolucione hacia la denuncia de la tragedia y mezquindad del fascismo. En el año 1916 deja la Medicina y se desplaza a Pontevedra, donde entra en el grupo cultural "Irmandades da Fala" y participa en la Asembleia Nazonalista de Lugo, subscribiendo una transcendente declaración nacional. En 1920 toma en cargo la dirección artística de la publicación "Nós" y viaja por Francia, Países Bajos y Alemania. En 1922 inicia su producción narrativa publicando "Un Ollo de Vidro". En el año 1924 ingresa en el Seminario de Estudos Galegos y funda la Coral Polifónica de Pontevedra con Lousada Diéguez. Dos años más tarde inicia la publicación "Cousas" y en 1929 viaja a Bretaña para estudiar sus cruceros, de lo que resulta el libro "As Cruces de Pedra na Bretaña". En el año 1930 asiste al Pacto de Lestrove, donde se formó la Federación Republicana Gallega, interviene en los actos del Partido Nacionalista Republicano Gallego y participa en la histórica asamblea de redacción de las bases del Estatuto del Estado Federal de Galicia. Al año siguiente edita el álbum "Nós" y es elegido diputado en el Parlamento de España por el Partido Galleguista, que había obtenido 16 diputados. En 1934 ve la luz "Retrincos", "Os Dous de Sempre", y la edición definitiva de "Cousas", ingresa en la Real Academia Gallega y es desterrado por el gobierno conservador a Badajoz, donde permanece hasta el cambio de gobierno en 1935. De nuevo parlamentario por el Partido Galleguista, estalla la Guerra Civil al encontrarse Castelao en Madrid para entregar el texto del Estatuto de Autonomía de Galicia, refrendado a favor por un 98% de los votos, y en el que el líder galleguista había tenido una actuación de relevancia. Durante la guerra española participa en la organización de las Milicias Gallegas, a las que pertenecía Enrique Líster, y se desplaza con el gobierno republicano a Madrid, Barcelona y Valencia, donde publica los álbumes "Galicia Mártir" y "Atila en Galicia". En 1938 es enviado por el Ministerio de Propaganda a Rusia, Estados Unidos y Cuba para obtener apoyo entre los emigrantes a la causa republicana. De regreso a Nueva York embarca a Buenos Aires, donde fijará su residencia. En la capital argentina estrenó en 1941 "Os vellos non deben de namorarse", la aportación de Castelao al teatro gallego. En el año 1944 publica la obra cumbre del pensamiento galleguista, "Sempre en Galiza" y se convierte en primer presidente del Consello de Galiza, el gobierno de Galicia en el exilio. En 1945 funda con catalanes y vascos la revista Galeuzca, recuerdo de la alianza política de 1933, y un año más tarde es nombrado ministro del gobierno de la República en el exilio, por lo que se traslada a París. Vuelve a Buenos Aires en 1947 y dos años más tarde le afecta un cáncer de pulmón. Se publica "As Cruces de Pedra na Galiza" a poco tiempo de su fallecimiento, el 7 enero 1950, siendo enterrado en el Panteón del Centro Gallego del cementerio de La Chacarita, Buenos Aires, con masiva asistencia y cariño de personajes llegados expresamente de todo el mundo. El Senado de Argentina acordó erigir un monumento en su honor como igual decidió el ayuntamiento de Buenos Aires dándole su nombre a una plaza. Desde entonces, parte de la ingente obra de Castelao ha sido publicada en varios idiomas, del húngaro al italiano, del francés al ruso, del inglés al chino, del vasco al portugués..., y desde la caída del régimen del dictador Franco los restos del más insigne gallego de la historia reposan en el Panteón de Gallegos Ilustres, en Galicia” (3).
Eduardo Blanco-Amor nació en Orense en 1897; falleció en Vigo en 1979. “En su primera época se relacionó con escritores de la Generación del 27. Emigró muy joven a Argentina, país donde desarrolló una importante labor periodística: director de las revistas Céltiga y A Terra, así como del periódico de la Federación de Sociedades Gallegas de la Emigración; corresponsal en España del periódico bonaerense La Nación. Fue profesor extraordinario de la facultad de Humanidades y Ciencias de Uruguay. Hasta 1936 su labor se desarrolló en el campo de la poesía (Romances gallegos, 1928 y Poema en cuatro tiempos, 1931). En Argentina publicó una novela en castellano, La catedral y el niño (1949), y algunas obras de teatro. Sería su novela A esmorga (La parranda, 1959) la que le valdría una gran fama. Merecen también ser destacadas otras obras como Os biosbardos (1962), Las musarañas (una recopilación de cuentos), Farsas pra títeres (1973) (Farsas para títeres) y Teatro pra xente (1974) (Teatro para la gente)” (4).
En “Los gallegos en Olavarría”, Aurora Alonso de Rocha se refiere a los editores de periódicos de esa localidad bonaerense: “Establecer la presencia de los gallegos en los primeros tiempos de Olavarría no es difícil. Estuvieron, fueron muchos, se integraron, son conocimientos intuitivos. Menos sencillo es determinar la entidad del grupo en cada época, la composición del contingente, su extracción social, los modos de inserción. (...) Para empezar, buscamos en los registros de primeros pobladores (...) Por fin, los periódicos, muchos de ellos editados por gallegos y casi todos por españoles, que son la pista de aterrizaje después de haber sido la fuente primera de presunciones. Desde los años citados hubo en Olavarría por lo menos cuarenta periódicos distintos, de duración superior a un año de publicaciones y de los que dos duraron por larguísimo tiempo: ‘Democracia’ de 1905 a 1983 y ‘El Popular’, desde 1899 hasta hoy. Los españoles, dueños de un buen idioma hablado y, seguramente, monopolizadores del español escrito en un país babélico, eran los editores obligados. Entre ellos Segundino Couso y Lucas Gracia son gallegos, pero no fueron los únicos, a juzgar por el material literario que incluían y los giros idiomáticos” (5).
Ramón de Valenzuela (1914-1980), en vida y obra, -afirma Rodolfo Alonso- “resulta un testimonio cabal de aquella digna generación de intelectuales y artistas gallegos que, habiendo soñado con el resurgimiento de una Galicia aplastada, en lo más íntimo de su ser, por siglos de sometimiento y represión, tuvieron que enfrentarse con el alzamiento militar contra el legítimo gobierno de la República, que liquidaría también aquellas ilusiones al desencadenar la sangrienta guerra civil española que, merced a la directa intervención de la Italia fascista y la Alemania nazi, iba a culminar en la interminable dictadura franquista. Y, por si fuera poco, se trata además de una historia que continúa en ultramar. Porque si Buenos Aires –y con ella la Argentina- hacía ya mucho tiempo que estaba recibiendo a cientos de miles de inmigrantes (obligados a abandonar una Galicia feudal y sin futuro, que no podía mantenerlos ni educarlos), a partir de la injusta derrota republicana en 1939 vería llegar otra clase de viajeros: los exiliados. Eran poetas, artistas, políticos, periodistas, científicos, universitarios, sindicalistas, editores. Que, firmemente afianzados en su colectividad, entonces mayoritariamente republicana, y reunidos alrededor de una figura ejemplar: Alfonso R. Castelao, no sólo líder político sino en realidad un humanista, durante décadas convirtieron a Buenos Aires en la auténtica capital de la cultura gallega enmudecida en su tierra por el franquismo. Entre ellos, Valenzuela no fue de los primeros, pero sí de los más significativos. (...) Valenzuela sólo iba a escribir en dos publicaciones argentinas: Galicia emigrante, dirigida por el impar Luis Seoane, entre 1955 y 1957, y la prestigiosa página literaria del diario La Gaceta, de Tucumán, entre 1956 y 1960. En ambas publica, por primera vez, muchos de los relatos que luego se integrarían en la primera edición de O. Naranxo, realizada por el sello gallego Brais Pinto en 1974. (...) O Naranxo marcaría también el imaginario de otro artista gallego asilado en Buenos Aires: Laxeiro (autodefinido como ‘un anarquista indolente’), cuyos cuadros y dibujos sobre el tema se reproducen en esta feliz reedición, y que incluso acompañaron aquellas pioneras publicaciones de Valenzuela en La Gaceta” (6).
Daniel Artola relata la vida de Salvador de la Calle, periodista del diario Crítica: “Es diciembre de 1923. Estefanía es una pasajera más del vapor Alba que viene de Vigo, España, rumbo a la Argentina. El barco está cargado de inmigrantes con sus esperanzas a cuestas. Ella sabe que el destino está cerca y le habla a su bebé, Salvador, que extiende las manos debajo de la manta que lo cubre. Tiene la convicción de que ésta será una gran tierra, donde el trabajo y la felicidad no serán una utopía. A su esposo Rafael lo espera el campo. Después de unos días en el Hotel de Inmigrantes marchan a El Socorro, un lugar intermedio entre San Nicolás y Pergamino. Allí necesitan brazos fuertes para sembrar la tierra: el futuro para ellos se cosechará recogiendo bolsas de maíz. (...) Salvador se ha dado el gusto de volver a la tierra que lo vio nacer. En 1989 visitó a una tía en su pueblo natal: ‘Estaba en la campiña y me la pasaba comiendo sardina, quesos de cabra y trozos de jamón crudo, porque allí no lo cortan en fetas como acá’ “ (7).

José Luis López Garra

Ramón Suárez Alvarez

José Cobas Carral

Manuel Corral Vide

Notas
1 S/F: “El Gallego”, en Viajero Celta, Año I, N° 9, Julio de 1996.
2 Piotto, Alba: “El pintor insomne”, en Clarín Viva, 31 de agosto de 2003.
3 S/F: “HISTORIA Castelao” en www.riasbaixas.net. 
4 Varios autores: Enciclopedia Clarín. Buenos Aires, Visor, 1999. 
5 Alonso de Rocha, Aurora: “Los gallegos en Olavarría”, en El Tiempo, Azul, 30 de octubre de 1994.
6 Alonso, Rodolfo: "La Galicia del Plata", en El Tiempo, Azul, 1º de diciembre de 2002.
7 Artola, Daniel: "Salvador de la Calle lleva tres cuartos de siglo residiendo en Saavedra "En 1929 el barrio estaba lleno de quintas" ", en El Barrio Periódico de Noticias, Buenos Aires, Año 6, N° 67, Octubre de 2004.


José Bouchet nació en 1853 en Pontevedra, "pero se educó y formó en nuestro país. Pintor autodidacta, obtuvo una beca para estudiar en Florencia. Fue profesor en el Colegio Nacional de Buenos Aires y descolló entre los pioneros del arte local". A criterio de Juan José Cresto, "La obra de José Bouchet es numerosa y tiene dos aspectos: motivos históricos y retratos de personalidades de su época, que a veces resultan de invalorable testimonio representativo. Es el autor de El malón, Una caravana de indios, San Martín en el Plumerillo y La primera misa en Buenos Aires. Las dos últimas obras integran el patrimonio del Museo Histórico Nacional" (1).
"Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao nació en Rianxo el 30 de enero de 1886, aunque pasó toda su infancia en Santa Rosa de Toay, en La Pampa, Argentina, donde habían emigrado sus padres. La familia Castelao vuelve a Rianxo en 1900 y Alfonso-Daniel se licencia en la Facultad de Medicina de Compostela en 1908, cursando el Doctorado en Madrid al año siguiente, donde comienza a destacar como caricaturista, tras lo que se establece en Rianxo y adhiere el movimiento agrarista Acción Gallega. Como pintor, Castelao fue un gran artista condicionado por su casi ceguera y por la necesidad que sentía de crear un arte al servicio de Galicia, primando la comunicación sobre las cuestiones artísticas.
El arte gráfico de Castelao se define primeramente por su constante humorística y satírica en la que las gentes humildes suelen ser los protagonistas. A partir de la Guerra Civil española, la crueldad y miseria de aquel acontecimiento causa que el dibujo de Castelao evolucione hacia la denuncia de la tragedia y mezquindad del fascismo" (2).
Juan Carlos Alonso y Pita nació el 6 de julio de 1886 en Ferrol, La Coruña; falleció el 15 de febrero de 1945. "Realizó exposiciones en Buenos Aires, Madrid, Roma, Río de Janeiro, etc. Fue miembro de la Real Academia Gallega. Emigró a Argentina con 13 años y comenzó a trabajar en la tienda de un pariente en un pueblo. Muy pronto se marchó a Buenos Aires, donde empezó a trabajar como recadero en la revista Caras y Caretas. No obstante, dada su habilidad para la caricatura, pronto entró en la redacción como caricaturista. En 1919 pasó a dirigir él la revista y más tarde y fundó y dirigió también la revista Plus Ultra. También se dedicó a la pintura, consiguiendo un gran éxito" (3).
Manuel Colmeiro Guimaraes nació en Pontevedra en 1901; falleció en su país de origen en 1999. Llegó a Argentina a los 12 años y volvió a España a los 25. Perteneció a la generación de los renovadores de la pintura gallega y fue precursor del arte abstracto en España. Contrario a la tradición regionalista gallega, basada en la reproducción costumbrista de la vida rural, adoptó la estética de las vanguardias, aunque no por ello dejó de inspirarse en las clases menos favorecidas. Durante la Guerra Civil Española vivió en la Argentina, vinculado a los plásticos locales" (12). Fue uno de los autores de los murales de las Galerías Pacífico: "otro fundamento de Galerías Pacífico son sus eternos murales. Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa, Antonio Berni, Manuel Colmeiro y Lino Enea Spilimbergo, los fundadores del Taller de Arte Mural, fueron los cinco pintores encomendados, en 1946, para convertir la cúpula central del edificio en una verdadera obra de arte de aproximadamente 500 m2" (3).
"El artista plástico Manuel Amigo nació en Lugo, España, en 1946. Vivió en la Argentina desde los 3 años y falleció en Buenos Aires en 1992. Artista polifacético, fue fundador y director de la revista Posta y Nudos en la cultura argentina. Participó de las tendencias artísticas ligadas al movimiento popular, militando activamente en la lucha antigolpista de 1974 a 1976 y en la resistencia a la dictadura" (4).
Manuel Corral Vide nació en Lugo en 1952. "Gallego, de esos que no olvidan ni sus raíces ni sus tradiciones. El Manuel poeta, periodista, pintor y dibujante de trazo incisivo, hace un culto de la buena cocina y de la hospitalidad" (5). "En su condición de hombre de cultura ha publicado libros, realizado más de 40 exposiciones de pintura y dibujo, trabajó como escenógrafo y director de teatro, dirigió revistas y escribió muchísimos artículos periodísticos. Viajó mucho, pero nunca olvidó su origen gallego, promoviendo en cuanta ocasión se le presentó, su cultura y tradiciones" (6).

Notas
Cresto, Juan José: "La primera misa en Buenos Aires / Cómo ver la obra", en La Nación Revista , Buenos Aires, 27 de marzo de 2005.
S/F: "HISTORIA CASTELAO", en www.riasbaixas.net.
S/F: "Juan Carlos Alonso y Pita", en www.galegos.info.
S/F: "Galería Pacífico", en Aerolíneas Argentinas Magazine, Buenos Aires, Diciembre de 2003.
S/F: "Muestra plástica "Un arte contra el horror" ", en El Barrio Villa Pueyrredón, Abril 2006, Año VIII, Ed. Nº 84.
S/F: "BIENVENIDOS A VIDES, TAPAS Y VINO La sencilla calidez de una tasca", en www.videstapas.com.
S/F: "Cocina Celta de Manuel Corral Vide", en www.labasicaonline.com.ar.


El español Francisco Izquierdo, pionero en Entre Ríos, escribe en 1882: "Los primeros días que pisamos la playa de Colón formado en ese entonces por un verdadero bosque salvaje, sin más habitantes que los nativos de semejantes sitios, sin entrar en los detalles de las especies porque creemos que el lector se dará cuenta de la clase de habitantes, y puede imaginarse cuál sería la primera impresión después de un viaje terrible en el mar, y los trasbordos cuando se navegaba puramente en buques de vela, teniendo para calmar nuestra primera mala impresión que recurrir al librito o contrato lleno de ofertas por el General Urquiza, en vista de los cuales nos resignábamos en parte pues el tiempo pasaba y nos encontrábamos como tribus salvajes, apiñados bajo los árboles, con nuestros hijos, sin más techo que el de la naturaleza, y ni una visión de simples ranchos en una estancia de algunas leguas a nuestro alrededor, teniendo de voz solo cuando la visita de uno que otro poblador de los alejados contornos (...) Así pasamos los primeros meses hasta que nos empezaron a indicar los terrenos limpios donde debíamos edificar nuestras chozas pues los materiales de construcción nos eran completamente desconocidos . (...) teníamos que luchar contra elementos formados por la naturaleza, que son más formidables que los fraguados por el hombre" (1).

Notas
(1) Izquierdo, Francisco: "Los primeros momentos de los inmigrantes",en Vernaz, Celia: La Colonia San José. Santa Fe, Colmegna, 1991.


En Mar del Plata, en noviembre de 2000, el diario La Capital publicó una nota de Esteban Turcatti titulada "El gaucho que conquistó el mundo". En ella leemos:
"El Martín Fierro tuvo difusión mundial y es lógico que así fuera, por el genio de su autor y por los motivos fundamentales que lo movilizan que son valores de carácter universal, la libertad del hombre frente a la omnipotencia de los poderosos. La obra lleva más de treinta y cinco traducciones, y en algunos idiomas las versiones se multiplican. Las ediciones suman más de seis mil en el orden mundial".
"En el año 1983 se constituyó en la ciudad de Buenos Aires, el Círculo de Traductores del "Martín Fierro". Su presidente fue Alberto Gómez Farías, traductor del poema al idioma chino y su secretario Bernaldo Souto, que lo tradujo al gallego. Sus otros miembros y traducciones fueron: Pero Tutavac, croata, Stanislav E. Jancarik, eslovaco, Jorge C. Primbas, griego, Tine Debeljak, esloveno, Ladislao Szabó, húngaro, Kehos Kriger, yiddish, Yauad J. Nader, árabe, Enrik Magkiewicz, polaco, Serafín Grecco, calabrés, Txomin Takakortexarena, vasco, Enric Martí Muntaner, catalán".
"Bernaldo Souto, poeta gallego, había traducido el Martín Fierro a ese idioma en el año 1980. Establecido en la Argentina desde hace muchos años, regresó recientemente de su tierra natal, Galicia, donde es muy conocido por su obra literaria y periodística. Allá brindó una serie de conferencias y presentó tres libros de poesías bajo el título "Luz y sombras". Pero su mayor satisfacción fue enterarse que en fecha próxima, su traducción gallega del Martín Fierro será publicada por la Xunta de Galicia, en una edición bilingüe de lujo".
En la contratapa del libro, Souto hace su crítica del poema: "la obra supera el marco costumbrista de la poesía gauchesca para proyectarse en valores de calidad ecuménica. Martín Fierro representa un pueblo con sus defectos y virtudes que constituye el seguro perenne del hombre, en su incertidumbre ontológica (...) En su lucha contra la sociedad injusta y cínica, configura al hombre en la perpetua contienda por la libertad, que alcanza a darle un sentido a su vivir, solitario y desvalido" (1).

Notas
1. Turcatti, Esteban: "El gaucho que conquistó el mundo", en La Capital, Mar del Plata, 5 de noviembre de 2000.