domingo, 9 de diciembre de 2007

VIDA COTIDIANA DE LOS JUDIOS ARGENTINOS

Del gueto al country, por Ricardo Feierstein. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2007. 480 páginas.

Si hay alguien que puede hablar con autoridad acerca de la historia de los judíos argentinos, ése es Ricardo Feierstein. A su circunstancia personal –ser hijo de polacos inmigrantes-, se suma su profundo amor por las raíces de las que proviene su familia, su preparación intelectual y su constante actualización.
Con todo este bagaje emprendió, hace muchos años, la ingente tarea de escribir la Historia de los judíos argentinos, publicada por primera vez en 1993, y reeditada en 2000. Es elocuente el hecho de que se hayan agotado estas dos ediciones de "un libro de "una comunidad"; ello demuestra que no es "sólo" de una comunidad, sino un trabajo profundamente argentino que ayuda, quizás, a comprender el fenómeno inmigratorio en su totalidad". En 2006 apareció la tercera edición, actualizada. 
No conforme con este importantísimo logro, va por más: Sudamericana edita a fines de 2007 su Vida cotidiana de los judíos argentinos, volumen que dedica “a la querida memoria de mis padres Eufemia e Isaac, a mis tíos y abuelos, a toda esa inmensa familia de inmigrantes y argentinos mezclados que alguna vez disfruté en mis años de crecimiento y que hoy me acompañan en el recuerdo y me ayudaron tanto, sin saberlo, a reconstruir un largo siglo de vida en la Argentina”.
En la Historia… -señala el autor-, “Faltaban aún los aspectos personales y anónimos, esos que hacían a la vida concreta –día a día- de la mayoría, que de manera insensible y cumpliendo las aseveraciones de Raphael Patai se iba impregnando de una cultura nueva y desconocida (para los primeros inmigrantes) y conseguía, en el creador mestizaje que darían las sucesivas generaciones, un producto original, singular y conocido a la vez, que determinaba la múltiple –pero acotada- manera de ser judíos en este lugar del mundo“.
En esta investigación aborda un tema específico: el de la vida de aquellos seres -anónimos, algunos; famosos, otros- que contribuyeron con su esfuerzo al engrandecimiento de la nación que los recibió hospitalaria. Sí, hospitalaria, aunque episodios de discriminación -hacia los "rusos", los "tanos", los "gallegos" y los "turcos"-, por cierto no infrecuentes, mancharon esa hospitalidad que, como casi todas las cosas de este mundo, pudo ser mejor.
El escritor que cantó a sus ancestros en poemas, que los recordó en novelas, cuentos y memorias, se aboca ahora a la tarea de mostrarnos cómo vivieron los judíos en la Argentina, un país que adoptaron como suyo. Luego de consideraciones acerca de la identidad judía, el relato se inicia con el arribo del vapor Weser, del vapor Pampa, y sus pasajeros, que huían de tierras “bordadas por antisemitismo”, como dice en uno de sus poemas. Los extranjeros se fueron haciendo argentinos, cambiaron algunas de sus costumbres, nos influenciaron con otras, se asimilaron, y llegaron a ser la colectividad que hoy conocemos.
Para el recuerdo, y para que la conozcan quienes no lo vivieron, Feierstein evoca pormenorizadamente la existencia de estos hombres y mujeres que se veían en una tierra nueva, a menudo amenazadora, en la que tuvieron una nueva oportunidad, en la que prosperaron y en la que enfrentaron violencia y engaños, pruebas de las que salieron airosos.
Las comidas, la lengua, las vestimentas, la educación, la religión, son sólo algunos de los temas que aborda el ensayista, en este libro llamado a ser un manual de consulta para los lectores actuales y los de generaciones venideras.
Los pasajes que más me gustaron –y los que más me aportaron-, son los relacionados con las fiestas pantagruélicas, los juntadores de avisos, el tradicionalista, el memorialista familiar, el cooperativista, la idishe mame, el Pueblo del Libro y el gaucho judío. Claro que es sólo una opinión, que no intenta establecer una valoración acerca de un contenido tan rico y diverso. 
Pero no debe pensarse que la vasta información que maneja Feierstein vuelve a la obra un pesado cúmulo de datos. Por el contrario, la gracia con que los cuenta, el afecto que trasunta cada línea hace de esta Vida... un relato ameno y esclarecedor, que lo muestra como un escritor perteneciente a una comunidad, mas no por ello ajeno a la vida palpitante que se desarrolla a su alrededor. Con inteligencia, con espíritu crítico, presenta a los judíos conviviendo con otras colectividades, en el paisaje cosmopolita de la ciudad de Buenos Aires y de las provincias, en siglos pasados y en la caótica realidad en la que vivimos.
Su libro nos habla de luchas y de éxitos, de desazones y victorias. Es, en suma, una historia contada desde el intelecto, y sentida desde el corazón; un friso de la sociedad argentina, tan peculiar y cambiante como lo es el ser humano.
Numerosas fotografías y documentos de toda índole –incluidos muy especialmente los literarios-, a los que se suman las anécdotas que escuchó, y las que lo tuvieron por protagonista, se amalgaman en este volumen que nadie que busque una investigación seria puede dejar de leer.

viernes, 30 de noviembre de 2007

DE AYER A HOY

La actuación profesional de un dirigente de empresa con principios, por Manuel Cao Corral. Buenos Aires, 2007. 432 pp.

Aunque el título sugiera lo contrario, el autor no se propone escribir su autobiografía, sino la historia de la ortopedia en la Argentina. Así la pensó, y luego las circunstancias hicieron que se refiriera a otros aspectos de su vida no menos importantes que su destacada trayectoria en la especialidad. El manifiesta: "La intención original de este libro, que había sido el rastreo de las ortopedias argentinas, fue ampliándose sin que yo me lo propusiera, hasta encerrar entre sus páginas una vida y una actuación de casi cuarenta años, repartidas en innumerables y disímiles actividades. Sin embargo, de ningún modo puede considerárselo como una autobiografía o unas memorias. No lo es, por cuanto siempre he considerado que no es bueno ni conveniente fomentar los personalismos. Ha sido ésta una norma permanente, de manera que mal obraría si hiciera ahora lo contrario".
La Primera Parte, publicada en 1992, se inicia con la inmigración de sus padres. El autor nace en 1924, el mismo año en el que el Dr. Valls viaja para especializarse. A la ilustre personalidad del médico estará unido el destino del hijo de inmigrantes, ya que el gallego Cao Turnes, figura señera de la colectividad de nuestro país, trabaja en la clínica que el galeno dirige en la ciudad de Buenos Aires. Fallece la madre y el padre enferma. Para ese entonces, Cao Corral había comenzado a trabajar en el depósito, donde organizó el material a su cargo, aplicando con creatividad un criterio que facilitaba la labor del encargado. Poco después, y como su padre no mejora, se le ofrece pasar a ser secretario. Deja sus estudios de Medicina para emprender una carrera exitosa en la Administración.
Años más tarde lo encontramos dirigiendo IOA, una empresa que no se limitó a varias ramas de la ortopedia, sino que creó asimismo varias empresas -imprenta, publicidad, transporte, etc- que la abastecían. Cuando evoca esas epócas, la mirada de Cao es abarcadora, ya que menciona a quienes tuvieron que ver con la firma, desde el más importante traumatólogo hasta el personal de maestranza; nativos, inmigrantes y visitas ilustres desfilan por estas páginas, en las que se ha incluido numerosas fotografías. Para todos ellos tiene una palabra de agradecimiento. Recuerda la capacitación constante, la exigencia en materiales y procedimientos, las muestras de arte, las fiestas de fin de año, los desfiles de moda, los premios que se le daba al personal, todo lo que hizo de IOA una firma que marcó un camino. Y a medida que va recordando, da su opinión acerca de las obras sociales y la actitud del gobierno frente a la cuestión; una opinión con la que se podrá o no coincidir, pero que hay que conocer.
En la Segunda Parte, agregada en 2007, Cao Corral se ocupa de su relación con la educación -tan importante para las familias inmigrantes-, evidenciada en el tomo anterior cuando se refiere a sus maestras de la primaria y al Colegio Santa Rosa, al que asistieron sus hijas. El escribe: "esta reedición conlleva mi posterior actuación en dos importantes entidades educativas. En efecto, al salir el libro comenzaba mi actuación en la Asociación Dirigentes de Ventas (ADE), (...) Posteriormente, al ingresar como presidente en la ADE, el Dr. Horacio O'Donnell, impulsa la creación de una universidad que, finalmente se concreta con la aprobación por parte del Ministerio de Educación que encabezaba, en aquel entonces, el Dr. Antonio Salonia". Cao Corral fundó la Cátedra España. Pensada como "Cátedra Galicia", en honor a sus mayores, abarcó finalmente la cultura de toda la península: "Hace once años propuse al Rector Dr. Horacio O'Donnell la creación de una cátedra España -la cual dirijo- como intercambio cultural entre España y la Argentina, que lleva adelante una importante actividad con ciclos de conferencias de interés general. La asistencia es amplia y en ciertas ocasiones debe utilizarse auditorios con capacidad para 150 personas. Me acompaña Jorge Alonso, como Co-Director y contamos con el asesoramiento cultural de María del Pilar Berzosa, la Prof. Emilia Puceiro de Zuleta y el Dr. Víctor Massuh". La UCES cuenta también con la Cátedra Asia Pacífico, la Cátedra Italia y la Cátedra Nórdica.
Aunque el tema tratado en este libro podría ser interesante sólo para cierto público, Cao lo vuelve de interés general, ya que, con estilo llano y comprensible, describe técnicas, enumera logros, relata anécdotas (algunas de ellas, divertidas). Quien conozca a Don Manuel, sentirá que lo escucha hablar. Su inteligencia y elegancia en el trato aparecen en estas páginas.
Prologó el Dr. Salomón Schächter. Alicia Regoli de Mullen y Patricia Mullen de Vigliano tuvieron a su cargo la corrección de las primeras dos partes del libro. La primera es autora del texto publicado debajo de la foto de Cao Corral.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

HISTORIA ORAL, RELATOS Y MEMORIAS

por Laura Benadiba. Buenos Aires, Maipue, 2007. 144 páginas. Ilustraciones de Mariana Gabor.

Conocí personalmente a Laura cuando el historiador Carlos Szwarcer nos convocó para participar en la Jornada Buenos Aires Sefaradí, en la Manzana de las Luces. Pero ya hacía tiempo que sabía de ella y su denodado esfuerzo por el rescate del pasado, con una visión que involucra a cada uno de nosotros.
En este libro, ofrece un análisis de los diversos enfoques de la historia, las clases de fuentes de las que disponemos y la diferencia existente entre ellas. Proporciona una guía detallada para realizar una entrevista, y hace hincapié en el respeto constante hacia el entrevistado, resaltando que él se presta a nuestra investigación, y por lo tanto, se le debe consultar si ese material se puede utilizar públicamente. Ofrece consignas para la transcripción, como por ejemplo, no eliminar las repeticiones o las vacilaciones, ya que las mismas nos hablan del estado de ánimo de quien relata su historia. Y recuerda que no sólo de palabras se trata, ya que podemos solicitar que quien acepta la entrevista tenga consigo en ese momento documentos y objetos, los cuales serán filmados y/o fotografiados.
La particularidad de este trabajo es que está destinado al alumno de enseñanza media. Me interesa especialmente porque, en las clases de Lengua y Literatura, mis alumnos entrevistan a sus padres y abuelos inmigrantes, de Europa y de América, y el libro de Benadiba sistematiza la tarea. Las entrevistas no sólo nos han servido a quienes escuchábamos para comprender más cabalmente determinadas situaciones, sino que han esclarecido cuestiones oscuras hasta para el mismo entrevistador. Me explico: una alumna de segundo año me refiere que cuando era niña, su abuelo les destruía - a ella y a su hermana - cada muñeca que les regalaban, y no sabía por qué el hombre - una buena persona - hacía algo así. Resultó ser que en Polonia - dijo -, las únicas que tenían muñecas eran las hijas de los alemanes, y no soportaba verlas.
Estas vivencias y otras son las que se pueden recabar mediante el procedimiento que detalla la investigadora, que tiene como principal mérito el de hacer que cada adolescente se sienta parte de la historia,

viernes, 16 de noviembre de 2007

Diversidad cultural

El lunes 19 a las 15.00 hs., en el Auditorio del Centro Cultural Borges, el Ministerio de Cultura porteño dará comienzo al "V Encuentro Sobre Diversidad Cultural, Infancia y Juventud".

Imagen y texto publicados en La Cultura en la Semana, Ministerio de Cultura, Boletín Nº 63 / 2007, Del 16 al 22 de noviembre
laculturaenlasemana@buenosaires.gov.ar

domingo, 11 de noviembre de 2007

CONTRAMAESTRE, MAR Y VIENTO

A mi padre: Dn.Wietze (Guillermo) Klass (Claudio) de Boer

El mar alguna vez se le prendió del costado, haciéndolo vicioso de horizonte, tiempo después de haber aprendido, en el campo, a disponer del paisaje. Tal vez por eso tenía los ojos tan profundos, de sal, de tiempo y de distancia, éste hombre del que estoy hablando.
El mar es un conquistador de espíritus. Estemos cerca o lejos, siempre nos alcanza. ¿Cómo entonces a él no lo iba a encadenar con sus anclas de ausencia?
Casi toda su vida le dió el contramaestre, en el vientre salobre y desnudo del muelle, donde olían los barcos a petróleo y se esparcían, entre las nubes, los cuentos y las carcajadas.
¿Cómo dudar entonces, que le dolió el descanso, que odió que lo jubilen, que le quitaran lo suyo, esa dulce poesía que le encontró al trabajo?
Pero disimulaba. Hablaba de libros, sueños, hacía proyectos, se la pasaba contando. Pero ¿Quién no lo sabía?¿A quién le cabían dudas que mucho del gigante estaba templado en algas, en mangueras y viento, ese mismo viento que, de joven, solía acompañarlo cuando recorría leguas al galope para ver a su amada?
Hay una forma antigua de ser grande, hay algo que llevan estos tipos que crecen por dentro, un modo de juntar los pedazos de su vida y las arman en esa mezcla rara que llamamos alma. Y eso asoma. En la locura de treparse a las torres, de pararse en las proas de las lanchas burlándose de las tormentas, danzando, de no frenarse nunca ni con la edad ni con nada, menos aún si de ayudar se trata. Le salía por los poros al grandote tozudo e ingenuo. Convencido que la vida era para vivirla y que Dios estaba de su lado pasara lo que pasase.
Por eso, hasta la muerte, cuando vino a tumbarlo, tuvo que pedirle permiso, invitándolo respetuosamente a subirse a su coche de gusanos y olvido.Y sólo porque él aceptó, ya cansado, pudo llevarlo. Ya había fracasado otras veces, sabiendo con quien se enfrentaba, mientras él se divertía, jactándose con sus anécdotas, riéndose, aún de las penas.
Por eso es preferible no decir nada. Es mucho tamaño, mucho esfuerzo para poder apreciarlo con palabras.
Por eso mejor callarse y recordar al hombrón en silencio. Así no queda el vacío, sino el amor que él nos dejó por siempre. Eterno.

Miguel Angel de Boer . 17/06/99
Comodoro Rivadavia, Chubut

viernes, 9 de noviembre de 2007

ESCOBAS REVOLUCIONARIAS

La gran huelga de inquilinos (1907), por Germán Cáceres. Buenos Aires, Ediciones BP, 2007 (Informes del Sur)

El año pasado pudo verse en teatro Agua, piedras y escobazos, obra de Germán Cáceres interpretada por el Equipo Teatral Osvaldo Dragún y el Grupo de Teatro Almas Fuertes. Estrenada en septiembre de 2006, está basada en el hecho histórico ocurrido en nuestro país en 1907, conocido como La Huelga de los Inquilinos o La Revolución de las Escobas.
La puesta se hizo “bajo la dirección general de Jorge Macchi, con el siguiente elenco por orden de aparición: Edgardo Jesús Diaz, Claudio Germán Godoy, Jorge Suarez Soria, Diego Adotti, Analía Mariel Rivero, Hernán Adotti, Leonel Borroni, Soledad Tortoriello, Edgardo Moccia, Cristina Barreiro, Natalia Romero, Alejandro Casal, Cristina Noemí Carcabal, Romina Cacchione, María Fernada Correa y Denise Chabín. Dieciseis actores en escena. (...) La obra se compone de un prólogo, dos actos y un epilogo. Al transcurrir en un conventillo, retoma la tradición del sainete respecto a ciertos personajes clásicos como el Tano, el Turco y el Gallego, y aprovecha el tono humorístico del género para celebrar el éxito de una huelga justa con una fiesta que ofrece al público tangos antiguos, practicamente desconocidos. La dramática represión policial del final obtiene, así, contundencia y se da primacía a la faceta testimonial. Este espectáculo cuenta con el apoyo de Proteatro". 
En esa oportunidad, afirmé: “Su recreación del clima del conventillo se inscribe en la tradición al respecto, pero brilla con luz propia; sus parodias del lenguaje de los inmigrantes, y de las discusiones entre ellos, nos hacen palpitar esos momentos tensos en los que las diferencias entre inquilinos se postergan para dar paso a la unión frente al propietario. Entre los inmigrantes se ve, asimismo, una diferencia de actitud; mientras el gallego es contemporizador, el turco se muestra inflexible, pero ambos luchan por lo que consideran justo. El italiano, en cambio, muestra una faceta censurable de la inmigración. La figura del encargado del conventillo se encuentra en la literatura, y encarna la fuerza del poderoso frente al desamparo de los que nada tienen. Encarnan también al poder los personajes del doctor José Figueroa Alcorta y el coronel Ramón Lorenzo Falcón. Finalmente, llega la represión. Breve, contundente, sumamente lograda, esta pieza reafirma una vez más el talento de su creador”.
Pocos meses después, Ediciones BP incluye en su colección Informes del Sur el texto que nos ocupa, en el que el autor expone el sustento histórico a partir del cual escribió el drama. Pero no sólo expone los datos que encontró en su investigación, en fuentes que consigna en la bibliografía, sino que también da su personal visión del hecho. Su condición de universitario relacionado con la economía, y su profunda formación humanística hacen que su mirada acerca de esta época sea especialmente interesante, aún cuando su posición no sea compartida por todos los lectores.
A mí me fascinó este trabajo. Porque es serio, porque está escrito con amenidad, porque es un homenaje a los inmigrantes agobiados por el peso de tantas obligaciones y tan pocas satisfacciones y también porque homenajea muy especialmente a las valerosas mujeres que tuvieron un papel fundamental en esta huelga.

martes, 30 de octubre de 2007

GITANOS DE DISTINTAS PARTES DEL MUNDO ANALIZARON SU ACTUALIDAD Y SUS PROBLEMAS EN ARGENTINA

En el marco de las Naciones Unidas, se desarrolló un encuentro internacional de entrenamiento y discusión sobre la cultura gitana. Participaron representantes de las comunidades gitanas de Argentina, España, Bulgaria, Chile y Brasil. Durante el último día de exposiciones, formó parte del panel de expositores la secretaria general de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural porteño, Leticia Maronese.
Previo a las disertaciones, Jorge Bernal, uno de los organizadores del encuentro y vocero de la Asociación Identidad Cultural Romaní, expuso una serie de conclusiones sobre la actualidad del pueblo gitano a nivel mundial, entre las que se destacan que hay “discriminación oculta y abierta en los tres países latinoamericano, sobre todo en las escuelas donde se nota que hay poco conocimiento de las culturas de las minorías”.
También se refirió a la violencia policial en caso de delito, donde aseguró que el trato no es el mismo para los gitanos que para los no gitanos. Sobre los medios, Bernal afirmó que “agreden verbalmente a la comunidad y magnifican a los hechos”. Por último, destacó que el lenguaje tiene que ser invisible por miedo a la discriminación.
Por su parte, en su discurso Maronese detalló las acciones que realiza la CPPHC para difundir la cultura de las minorías, sobre todo en cuestiones de lenguaje. Así, informó a los gitanos presentes sobre la realización de un Congreso Gitano en la Ciudad de Buenos Aires, evento que motivó la publicación de dos libros: uno que recopiló toda lo que sucedió en el Congreso, y otro sobre Cuentos Gitanos escritos por el propio Bernal en Romaní y en español.

Texto y foto: Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires
Av. de Mayo 575, 5° piso, Of. 505.
Te. 4323-9796, 4323-9400 (int. 2717 y 2772).
patrim_historico@buenosaires.gov.ar

6º Encuentro de Encajeras de Bolillos

El día 24 de noviembre se realizará en Mar del Plata, el 6º Encuentro de Encajeras de Bolillos, en el Gran Salón del Centro de Castilla y León, sito en la calle H. Yrigoyen, 2067.
Se ruega a las participantes confirmar su presencia antes del día 20.

http://www.yopresento.com.ar/

SAMHAIN CELTA. Festival Celta de Año Nuevo

SABADO 3 DE NOVIEMBRE
AUDITORIO DE BELGRANO
EXPO CELTA: 19:30 hs. - SHOW: 21 hs.
Virrey Loreto y Cabildo - Tel. 4783-1783
Boletería de lun. a vie. de 10 a 13 y 14 a 18 hs. (Consultar otros días y horarios)
El sábado 3 desde las 16 hs. hasta el inicio de la función.

Os Furafoles - folk celta
Os Furafoles nació con el objetivo de difundir la música tradicional de Galicia y Asturias, no sólo en su estado puro sino también buscando la esencia en lo tradicional dándole un corte más folk con la incorporación de nuevos instrumentos. Su repertorio está basado en temas tradicionales, propios y de composición actual, todos ellos con arreglos del grupo. Sus integrantes participan activamente en la colectividad española. Adicionalmente, realizaron cursos de especialización en el exterior y participaron en concursos internacionales de gaita en España y Francia.

CEÒLRAIDH - coro gaélico
Fundado en Agosto del 2002, es el único coro en Sudamérica dedicado a interpretar canciones tradicionales escocesas en gaélico, uno de los idiomas más antiguos aún hablados en la Europa moderna. En la Argentina el gaélico escocés se enseña a todos aquellos interesados en esta bella lengua gracias a las clases que dicta el Lic. Guillermo Santana MacKinlay, argentino de ascendencia escocesa y principal promotor de la creación del Coro. El coro Ceòlraidh es un espacio abierto a todos aquellos que deseen participar de su propuesta y disfrutar de esta interesante experiencia.

S. A. P. A. - (South American Piping Association), con su Banda de Gaiteros Escoceses y Cuerpo de Baile, celebra su 40º Aniversario presentando su primer CD “First Time Hurts”. Un show con nuevos
temas y danzas en el cual se destacan las figuras en sus bailes grupales y la precisión de los músicos en los Jigs y Reels. Bajo la dirección de Raul Tuero en gaitas, Santiago Colson en percusión, Sebastián Ortiz en danzas y la conducción general de Lawrence Towers, SAPA llega para sorprender.

Los Casal - fusión celta - de Uruguay
Varios son los vínculos musicales, rítmicos y hasta sanguíneos, que relacionan a "Los Casal" con la cultura celta. En julio de 2002 en el Teatro el Galpón, fusionaron por primera vez su música con la tradicional de gaitas y percusión escocesa. Compartieron escenario con la Southern Cross Pipe Band (Uruguay), Grianan (Uruguay) y Scantily Plaid (Canadá). La diversidad de estilos en que sus músicos han incursionado crea una novedosa fusión de música celta con rítmos y estilos rioplatenses. En 2005 lanzan su primer CD "Fusión Celta" de excelente aceptación a nivel nacional y regional. Este año se presentan por primera vez en Argentina con su nuevo material discográfico “Emigrante”.

Feria de las Colectividades


V Feria de las Colectividades Extranjeras

El 8 y 9 de octubre de este año, se realizó en Bahía Blanca la V Feria de las Colectividades Extranjeras, un acontecimiento que fue cobrando vigor con el transcurso de los años y que fue declarado de interés municipal y provincial. Contó en esta última oportunidad con la representación de más de 40 delegaciones en el Predio de la Corporación, el Comercio y la Industria.
Como cada año, Polonia estuvo presente con su Stand y fue tan grande el esfuerzo e importante la muestra de la cultura que se transmitió, que fue galardonado en esta ocasión con el Segundo Premio al Mejor Stand.
El Stand estuvo a cargo de la familia Zubrzycki, los primeros integrantes de la comunidad polaca que reúne el Centro de Colectividades Extranjeras – creado por el año 1987 a partir de la visita del Papa Juan Pablo II a esa ciudad- la familia Jodurcha- Dolitowsk y la presencia de Bárbara Woinski ,quien viajó desde Buenos Aires para colaborar y que dio un importante empuje en la muestra de la gastronomía polaca. En el Stand no faltó la exposición de objetos típicos de Polonia , cristales, muñecas, trajes, platos y tallados de madera y una cantidad de libros. A estos materiales de la familia Zubrzycki, se sumaron en generosidad aquellos donados por la Embajada de Polonia en Buenos Aires y los trajes que prestaron las autoridades de Nasz Ballet. El techo del Stand estuvo cubierto por una enorme bandera blanca y roja de 25 metros desplegada en dos asas y un gran escudo polaco en el centro.
Fueron dos días de orgullo, dedicación y alegría que quiero compartir como descendiente de polacos, desde una ciudad en la que los polacos de pura cepa son muy pocos pero que despiertan un gran interés en la gente.
Lic. Bárbara A. Zubrzycki.

http://www.elaguilablanca.com.ar/comunidades/comunidades-bahiablanca.html 

Comunidad afroargentina

Festival de Música Continental
Viernes 30 de noviembre de 2007 - Sábado 1 de diciembre de 2007 - Domingo 2 de diciembre de 2007 - 18:00 horas
Centro Cultural del Sur - Av. Caseros 1750 -Capital Festival de Música - Entrada Libre

Desfile de Llamada de Candombe en San Temo
1 de diciembre
Más de 20 comparsas de Capital y Buenos Aires. Salen a las 15:00 horas desde Defensa e Independencia hasta Parque Lezama, Defensa y Brasil

martes, 23 de octubre de 2007

Stephen Robert Koekkoek

nació "en Londres hace 130 años, llegó a nuestro país en 1915. Antes había vivido en Europa y en Canadá y luego en Perú, Bolivia y Chile.
En casi dos décadas de vida en la Argentina realizó cerca de diez mil obras a razón de quinientas por año, y es junto a Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni, Carlos Alonso y Raúl Soldi de los artistas más prolíficos del país.
Se estima que se han vendido en las últimas dos décadas seis mil obras de su autoría -mil trescientas de las cuales lo han sido en públicas subastas sólo en Buenos Aires-, por un monto de más de 20 millones de dólares. En cuarenta años su cotización en dólares ha subido cien veces. Sus valores fluctúan entre 1.300 y 55.000 dólares y sus temas más requeridos son las Procesiones y los temas de Cardenales que nos recuerdan a los Bishops anglicanos que conoció en su Londres natal.
Es el último de una dinastía de quince artistas holandeses, que son la más grande familia de artistas de la historia del mundo. Todos ellos tienen una gran cotización internacional y son figuras en todas las subastas de Old Masters y del Siglo XIX.
En vida realizó cincuenta muestras en las que expuso más de tres mil obras. Una de esas exposiciones -muchas de las cuales terminaban con un remate de las obras no vendidas- fue en el Salón Chandler, con doscientas obras.
Era un personaje único e irrepetible (imaginamos una película biográfica con Antonhy Hopkins como protagonista); paseaba su baja figura y sus ojos saltones por la calle Florida, con traje inglés con chaleco, sombrero Stetson, bastón de caña de malaca y empuñadura de malaquita; fumaba los grandes habanos Eduardo VII y era demasiado afecto al jerez, al gin y a todo el alcohol que mezclaba con un toque de salsa inglesa. También consumía cocaína y morfina. Fue internado en el Hospicio de la Merced, hoy el neuropsiquiátrico Borda, durante tres meses de 1926, y sus médicos y enfermeros recibieron los títulos de Mariscales de Iéna, Marengo y Austerlitz ya que nuestro querido pintor se consideraba Napoleón Bonaparte y, si vemos sus fotos de la época, sin duda lo parece.
La familia de la recordada actriz argentina Trissi Bauer tenía una colección de cincuenta obras; la colección Blaquier atesora las más importantes y el joven coleccionesta Alejandro Val tiene un centenar, además de una fundación que lleva el apellido del artista.
En los últimos 25 años, Zurbarán ha realizado doce retrospectivas y expuesto 333 obras y en diciembre se presentará un libro sobre el autor que contiene cerca de 500 obras de archivo de cerca de dos mil investigadas en las últimas cuatro décadas. Hace 35 años se presentó un libro fuera del comercio donde el amigo del pintor Adolfo Maeder recogía sus vivencias y fue regalado por la empresa Ledesma.
Koekkoek sólo realizó pinturas y, a diferencia de los otros artistas prolíficos mencionados, no hizo ni dibujos ni grabados. Sus obras están realizadas sobre lienzos,sábanas, cajas de habanos, madera terciada y productos de diversos "vaciamientos" de los placares de las pensiones y hoteles de donde se debía retirar por falta de pago.
Falleció en Santiago de Chile el 20 de diciembre de 1934 luego de una sobredosis de alcohol y de drogas, y su amigo el presidente chileno Arturo Alessandri Palma se ocupó de su sepelio".

Gutiérrez Zaldívar, Ignacio: "Koekkoek, el más demandado del mercado de arte local", en Ambito Web, 23 de octubre de 2007.

viernes, 19 de octubre de 2007

ROJOS Y BLANCOS. UCRANIA

por Rosalía de Flichamnn. Per Abatt, 1987.

La autora de Rojos y Blancos, Ucrania nació en ese país y vive actualmente en la provincia cuyana. Sus pinturas se exhiben en museos y colecciones privadas de Estados Unidos, Europa y Sudamérica, e ilustran sus memorias. Esta obra transmite al lector las penurias que debieron pasar muchos inmigrantes en su país de origen y habla, a la vez, de las diversas latitudes elegidas para afincarse en la Argentina. No todos se quedaron en Buenos Aires, hacinados en conventillos; muchos se dirigieron al interior, donde prosperaron aun enfrentando a indios y xenófobos.
La escritora afirma que ella y su familia eran perseguidos en Ucrania por dos motivos: su condición de judíos y de burgueses. Si estas dos causas motivaron la amenaza constante a la que estaban sometidos, también significaron la posibilidad de radicarse en nuestra tierra, ya que la madre se apoyó “en instituciones judías que ayudan a los emigrantes fugitivos que salen de Rusia”, y el hecho de ser pudientes les permitió una salvación que a otros estuvo negada.
En estas páginas, la escritora evoca su niñez, en la que las amarguras eran una realidad cotidiana. Las persecuciones, la revolución, la guerra civil, las violaciones y los asesinatos –a los que se suman las inundaciones y el tifus- son el cuadro con el que Rosalía debe enfrentarse a muy corta edad: “Los blancos están en la ciudad, persiguen sin cesar a los judíos. Matan a los hombres, se apoderan de las mujeres jóvenes y hasta de las niñas. Estoy cansada de tanto horror. Y los cambios continúan. Hoy los blancos, mañana los rojos. Como somos despreciables burgueses, éstos invaden la casa y nos reducen a dos habitaciones. El hambre se hace sentir, duele”. Más adelante, manifestará una preferencia, en su desgracia: ”Quiero que vuelvan los rojos; cantan la ‘internacional’ y nos asustan, pero que vengan pronto. Los blancos son peores, ignorantes, desalmados, asesinos”.
La niña recuerda el escondite en el que su abuelo refugiaba a la familia y a algunos vecinos -los ancianos y las madres con hijos- cuando estaban en peligro: “nos situamos en un lugar oscuro, sin aire. Es bajo, menos de un metro de altura. Ya estamos todos acurrucados, en silencio. ¡Cuidado! Que nadie hable, no hacer ruido, dice el abuelo. Algunas mujeres lloran despacio. Un niño pequeño empieza a protestar y llora cada vez más fuerte. ¿Quién grita? ¡Tapen la boca a ese niño! ¡Nos van a descubrir por su culpa! ¡Nos matarán! Pónganle un trapo en la boca”. El anciano es evocado como un verdadero patriarca; él quedará en Ucrania, y aceptará generosamente que su familia marche hacia la libertad.
La protagonista describe asimismo la desesperación que sentían ante un pogrom. En uno de los capítulos dice: “Nos reunimos todos en un cuarto. Apagamos las luces y vemos entrar por las ventanas enormes piedras que rompen los vidrios y todo cuanto encuentran. (...) Creo que Dios dio vuelta la cara y no mira. ¿No sabe que el abuelo es tan bueno, que rezó mucho en la Sinagoga? ¿Y que la abuela prende dos velas y las bendice?”. Incapaz de comprender tanto fanatismo y codicia, se siente abandonada en su desolación.
Agobiada por la tristeza, la niña piensa en el padre, al que no ve desde hace años: “Se fue antes de que empezara la guerra, se fue lejos, más allá del cielo y las estrellas y la luna. Por eso no tengo una muñeca. Pero mamá dice que pronto me va a regalar una”. De esa tierra lejana llega la muñeca, y también una canción: “Aprendo a cantar en ruso un tango que llega de la Argentina, ‘El Choclo’. Por cierto, las señoras elegantes usan vestidos color ‘tango’. Mi tía grande tiene un abrigo precioso de ese color, un hermoso anaranjado”.
Después de muchos trámites, emigran para reencontrarse con el padre que viajó ocho años antes: “Me convenzo de que no sueño, de que terminaron los preparativos. La última noche casi no duermo. Miro todo, quiero recordar la casa que nunca más veré. Miro por la ventana la calle familiar, la gente que pasa. Me levanto despacio, voy al balcón. Recuerdos, risas, lágrimas, sueños”. La niña desea partir, a pesar de que echará de menos su tierra: “Pronto estaré lejos de este país. Esto es lo que quiero. Poner distancia, no volver nunca más ni recordar lo vivido; aunque amo a Rusia, amo a Ucrania, amo la ciudad donde nací. Y cantaré, leeré y escribiré en el idioma que tanto quiero y recordaré siempre. ¿Pero por qué estoy triste? ¿Acaso no voy hacia la felicidad?”
Luego de un viaje penoso llegan a Buenos Aires, donde tiene lugar el ansiado encuentro con el padre que “sonríe, siempre sonríe”: “Vestidas de blanco, subimos a la parte más alta del barco que ya está atracando al muelle. Abajo se ve un enorme gentío. Miro y no distingo nada ni a nadie. Mamá busca ansiosamente. La veo nerviosa, excitada. ¿Estará papá allá abajo? Ella mira, busca. ¡Es papá! Se tambalea, se desmaya. Nos ayudan a levantarla. Se repone pronto y estamos listas para pisar suelo argentino. (...) papá nos abraza, besa a mamá. ¡Qué alivio, ya no tengo que protegerla! Ya tiene quien la cuide, quien la ame. Me siento liberada, contenta. Yo siempre la quiero mucho; pero desde ahora sin angustias, sin penas”.
Por fin, llegan a Mendoza. La pequeña se compara con otras niñas de la familia, que no han conocido la guerra: “En la estación nos reciben dos primas algo mayores que nosotras. Al mirarnos se produce el choque de dos mundos reflejados en el aspecto de ellas y de nosotras. Las primas parecen muñecas sonrientes, despreocupadas”.
Ha comenzado para Rosalía “una larga vida en la Argentina, una vida plena y feliz”.

VALENTIN el inmigrante

por Alcides J. Bianchi. Santiago de Chile, Ediciòn del autor, 1987.

     En esta obra, el autor relata la vida de su padre, exitoso empresario afincado en Mendoza. Don Valentín naciò en Fasano, Italia, en 1887. Se dedicò a la docencia hasta que una carta de su hermano lo decide a emigrar a la Argentina. Tenìa veintidòs años. Durante la travesìa pasò “muchas noches de insomnio, acostado en la estrecha cucheta del camarote, mientras pensaba en su nuevo destino y en cual serìa la suerte que le depararìa. Las incomodidades del barco carguero en el que viajaba tambièn le producìan desazòn. Tenìa que sobreponerse a las penurias del viaje y a sus interminables noches, cuando, con frecuencia, solìa sentir a las ratas correteando por sobre su cama”.
     En nuestro paìs, el italiano desempeñò distintos oficios, destacàndose por su facilidad para la contabilidad y su excelente caligrafìa, que le valiò el apodo de “el gringo de la letra bonita”. Fue empleado contable y rematador de lotes, hasta llegar a su ocupaciòn definitiva: la de bodeguero.
Formò familia en San Rafael, donde nacieron sus hijos. La esposa soportò la estrechez de los primeros tiempos haciendo economìa en el hogar. El autor relata que la mujer cazaba pajaritos con su rifle y los hijos –pequeños, en ese entonces- los deshuesaban, para almorzarlos con polenta.
     Cuando llegò el momento de pensar en el futuro de su empresa, hizo que los hijos mayores –una hija y el autor de la biografìa- estudiaran para poder continuar con el emprendimiento paterno. A partir de ese momento, comenzò a viajar periòdicamente a Fasano, donde, ya viudo, pasaba temporadas con su hermana, a quien no habìa visto durante dècadas. Bianchi encontrò la muerte en una ruta de su pueblo, en 1968.
     Alcides Bianchi presenta a su padre como un hombre de carne y hueso, con sus virtudes y sus defectos. Era irascible, pero tambièn sabìa pedir perdòn al màs humilde obrero; se alteraba, pero era porque trabajaba demasiado, siempre deseoso de dar lo mejor a su familia. El autor relata - basàndose en una importante investigaciòn y en la colaboraciòn prestada por aquellos a quienes agradece- còmo el inmigrante llegò, desde la orfandad que signò su infancia, hasta la posiciòn social y econòmica que se forjò en la Argentina.
     Este libro narra la historia de un inmigrante exitoso, que, sin embargo, nunca dejò de sentir nostalgia por su tierra.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Artistas Industriales

En este trabajo compilo información acerca de los inmigrantes que, en la Argentina, cultivaron las artes industriales o aplicadas.

Cerámica

Italianos

El pintor, ceramista y docente José Casucci “Nació en Roccastrada (Grosseto), en 1887. 
Estudió en el Instituto de Bellas Artes de Siena y en la Academia de Bellas Artes de Florencia. Desde 1937 residió en Mendoza, donde dictó cátedras en la Academia Provincial de Bellas Artes. Obtuvo diversos premios y distinciones, y obras suyas se hallan en iglesias, edificios públicos y conventos de Italia y de la Argentina” (1). 

El dibujante e ilustrador; pintor, ceramista y escultor Federico Santiago Borghini “Nació en la provincia de Pisa, en 1925. Llegó a la Argentina en 1934. Efectuó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes P. Pueyrredón, de la que egresó en 1948 con el título de profesor nacional de dibujo. En dicho año recibió un premio del American Institute of Graphi* Arts de Nueva York. En 1949, realizó con fines de estudio un viaje a Italia, enviado por la embajada de dicho país. La Comisión Nacional de Cultura lo becó en 1951, por sus estudios sobre leyendas indígenas americanas. Ese mismo año, había realizado una exposición en la galería Saint Honoré, con ilustraciones de obras de Dante, Boccaccio, Cervantes, el Arcipreste de Hita y otros autores españoles. En 1955 viajó nuevamente a su patria, becado para un concurso de historia del arte en la Universidad de Extranjeros de Perusa. Ejerció la crítica de arte en el diario de lengua italiana "Risorgimento". Colaboró en diversas revistas de arte argentinas. Realizó exposiciones individuales en Buenos Aires, La Plata y Mendoza. Falleció en Bolivia, en 1961” (2).

Ebanistería

Italianos

Juan Cansi “Nació en Liguria. Radicado en Buenos Aires, en 1782 prestaba sus servicios en calidad de ebanista y fabricante de muebles al virrey Vértiz. El negocio siguió funcionando en la calle San Martín hasta 1838” (3).

El ebanista y comerciante Aristodemo Guaspari “Nació en Montemoreno (Grosseto), en 1852. Llegó a la Argentina en 1873. En Buenos Aires aprendió ebanistería y mueblería. Poseía su negocio en la calle Piedad 2226. A fines de siglo, hacía más de veinte años que formaba parte de la Società Nazionale Italiana y fue durante muchos años miembro de su Consejo Directivo” (4). 

El ebanista y comerciante Angel Farina “Nació en Cremnago (Como), en 1861. Estudió dibujo en Milán durante dos años, haciéndose acreedor en la Escuela de dicha ciudad a una medalla de bronce y otra de plata. Había estudiado también el arte de la ebanistería. Llegó a Buenos Aires en 1884. A fines del siglo pasado, era propietario en Buenos Aires de una acreditada mueblería. Fue socio de "Italia", "Fratellanza Militare" y "Gioventú Cattolica" “(5) .

Orfebrería

Españoles

Catalanes

Horacio Spinetto se refiere a diferentes oficios que desempeñaron los catalanes. 
Hay plateros de sangre inmigrante: “En 1804 llegó a Buenos Aires el primer Pallarols, procedente de su Barcelona natal, ciudad donde desde 1750 la familia, generación tras otra, se dedicó a la platería. En la actualidad, Juan Carlos Pallarols, en su local de Defensa donde antes funcionó una de las panaderías tradicionales del barrio de San Telmo, dirige el equipo de trabajo integrado por sus hijos Carlos Daniel y Adrián (séptima generación de plateros), y por Omar Ojeda, Luis Alonso, Alejandro Micheli, Angel Domínguez y Carlos Dijer. Meritxell, su nieta de cinco años, ya está aprendiendo a golpear. Ingresar en este taller es como descubrir un maravilloso mundo lleno de magia. Los artesanos trabajando, cada uno dejando su impronta personal en las piezas; las herramientas; el repiquetear de la fragua más el tañido de cinceles y martillos y el brillo cambiante de los metales generan un ambiente especial, resultando fácil imaginar que estamos en medio de una cofradía de artesanos medievales. La plata llega al taller en estado puro. El proceso se inicia en el crisol de fragua (la aleación con el cobre le dará ductilidad y maleabilidad). A continuación se funden lingotes de un kilo, que Pallarols transforma en planchas o en alambres para permitir realizar las piezas deseadas. A partir de allí y luego de horas de cincelado, de batido a martillo y de una gran energía creadora, se llegará a lo buscado, un objeto único. Si bien los plateros trabajan generalmente por encargo, suelen dejar de todas maneras su estilo personal en los diseños. En el caso de Pallarols el barroco rioplatense está siempre presente. Entre algunas de las piezas realizadas por este artesano recordamos al mate que el presidente Raúl Alfonsín le encargó para obsequiarle a Felipe González, al que Pallarols le grabó el nombre Isidoro, como llamaban al estadista español de chico, y como se hacía llamar ya más grande, para esconderse de las persecuciones franquistas. También se destaca el cáliz realizado a pedido del presidente De la Rúa, para obsequiárselo al Papa Juan Pablo II. Hojas de malvón, y flores de cardo, "la verdadera flor nacional", una pluma realizada por su abuelo, un ángel tocando la trompeta, y las lunas, que para Pallarols tienen un interés que va más allá de la estética, al emparentarla con la alquimia y la magia que siempre tienen lugar a la luz de la luna. No debemos olvidar que la familia realizó muchos de los bastones presidenciales. Junto a los elementos de trabajo de los plateros y de sus obras, el taller de la calle Defensa deja ver, además, una hermosa colección de máscaras que perteneció a Guilermo Magrassi, junto a instrumentos de música, cuadros y otros objetos” (6).

Italianos

El orfebre José Boqui “Nació en Parma, en 1780. Realizó estudios artístícos en su patria. Pasó a España, donde trabajó en Barcelona y en Madrid. A comienzos del siglo XIX se encontraba en Buenos Aires, adonde vino con su hermano Abdón Boqui y el pintor Angel María Campognesqui. En esta ciudad, hacía trabajos de platería y cincelado, en particular de orden religioso. En 1805 hizo una custodia para el convento de Santo Domingo, y otra de extraordinario valor artístico, según comentarios de la época, que fue incautada por las tropas británicas que ocuparon el templo del mencionado convento, durante la segunda invasión, en 1807. Había actuado durante las Invasiones Inglesas en 1806, y en dicha circunstancia, fabricó un obús de su invención y un aparato para asegurar la puntería. Fue amigo del poeta cordobés José Antonio Miraila, y con él se marchó al Perú en 1810, en cuya capital se mezcló en conspiraciones contra los españoles, en tiempos del virrey Abascal; fueron arrestados junto con otros implicados y al tiempo absueltos, pero debieron abandonar Lima, ciudad a la que regresó Boqui hacia 1814. Cuando el general San Martín hizo su campaña al Perú, le sirvió de emisario secreto, siendo en este aspecto un eficaz colaborador, por lo que se le otorgó una distinción. Cuando los realistas ocuparon Lima, fue perseguido, pero al normalizarse la situación patriota pudo trabajar libremente y poco después de proclamada la independencia del Perú, fue nombrado director de la Casa de Moneda. Con el pretexto de organizar una exposición, reunió numerosas piezas de orfebrería y alhajas pertenecientes al estado, a la iglesia y a particulares, escapando de Lima con destino a su país de origen, sin que fuese posible recuperar, a pesar de las reclamaciones del gobierno peruano, las piezas sustraídas. Este famoso orfebre cuya excéntrica personalidad nos trae a la memoria la de su connacional Benvenuto Cellini, murió en Italia, en 1848” (7). 

El grabador Pablo Cataldi "Nació en Sicilia. En Palermo, tuvo taller de platería y joyería, especializado en trabajos en hueco y en relieve. Llegó a Buenos Aires en 1856, y en esta ciudad trabó amistad con Rosario Grande, quien más tarde fue su socio, siendo ambos los grabadores oficiales de la época. Vinculado a Pedro De Angelis, éste lo recomendó en 1857 a Bartolomé Mitre, quien le encargó algunos trabajos de su especialidad. Entre ellos, grabó sobre metal los sellos postales del Estado de Buenos Aires conocidos con el nombre de "barquitos", y que fueron puestos en circulación a principios de 1858. Después Mitre le ordenó la ejecución de una medalla sobre el Aniversario del Pacto de Unión, con la que el general Urquiza obsequió a sus amigos, en conmemoración del 11 de noviembre de 1859, al celebrarse su primer aniversario. También grabó otras medallas conocidas por "Jura de la Constitución Nacional", de las que se confeccionaron dos en oro para el presidente Derqui y el gobernador de Entre Ríos, general Urquiza, y otras en plata y cobre para los mandatarios de provincia. El general Mitre, rindiendo homenaje a los servicios de Urquiza le hizo entrega de un bastón de carey ejecutado por Cataldi, con puño de topacio, engarzado con una gran chapa de oro, y que aquel usaba en funciones cívicas. Troqueló piezas para la Municipalidad de Buenos Aires, inauguración del ferrocarril a Chivilcoy, teatro de Morón, Asilo de Mendigos y Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires. Hacía 1867 se radicó en Entre Ríos donde trabajó para el 
general Urquiza hasta 1870, año en que éste fue asesinado. Urquiza había creado en 1868 la Escuela de Artes y Oficios, que colocó bajo la dirección de Cataldi, donde enseñó a acuñar medallas y a trabajar platería criolla. Allí compuso medallas de distinto metal que llevaban el busto de Urquiza con las que se premiaron a los mejores estudiantes del Colegio Nacional del Uruguay, las que correspondieron a la inauguración del teatro Uruguay —posteriormente 19 de Mayo—; las monedas de medio real que mandó acuñar el gobernador y que circularon por orden suya en San José, Concepción del Uruguay y otros pueblos vecinos. Sirviéndose del mismo troquel con el escudo de la provincia, acuñó nuevas piezas de oro y plata, preparadas como botones de pechera o chaleco y que usaron 
opulentos estancieros. Además quedaron en Entre Ríos, aparte de su labor numismática, gran cantidad de mates, bombillas, espuelas, cabezadas, frenos y otros adornos varios en plata y oro, admirablemente 
cincelados, pero que por falta de firma cayeron en el anonimato. Asesinado su protector, Cataldi regresó a Buenos Aires, realizó un viaje a Italia y de vuelta nuevamente, reabrió su taller. En 1869, ya presentaba síntomas de enajenación mental, que se advierten en medallas acuñadas 
con leyendas disparatadas. Vencido y pobre, habitó en el asilo de mendigos de la Recoleta. Puso fin a sus días en esta capital, en 1882. Cabe recordar también, que después de imponer su arte en Buenos Aires, Cataldi instaló en Morón una industria de quesos y manteca, industria 
que practicó también en Concepción del Uruguay. Entre otros hechos dignos de nota con respecto a su actividad de orfebre, merece destacarse que en 1857, cuando fueron repatriados los restos de Bernardino Rivadavia, Cataldi acuñó la medalla conmemorativa, y regaló otra igual a ésta, de plata, al Gobierno, que fue colocada en el sarcófago del prócer; el Estado le compró una gran cantidad que fue distribuida como premio en las escuelas. Años más tarde, cuando fueron traídos a Buenos Aires los restos de Lavalle, Cataldi acuñó también medallas conmemorativas: dos fueron colocadas en la urna funeraria, y otra se destinó al Museo Nacional" (8). 
"En 1856, un orfebre italiano, Pablo Cataldi, llegó a Buenos Aires escapando de las convulsiones políticas que agitaban a su país. Halló en el nuestro el apoyo oficial para desarrollar una obra sumamente interesante.
Ya el 2 de septiembre de 1856, un periódico de la ciudad elogió la obra de Cataldi, y ésta es la primera noticia que se tiene de su actividad local: "El cincelador Cataldi. Hemos visto una obra notable de cincelado de realce en plata por un artista siciliano que se halla actualmente en Bs. As. (...) ".
Tenía una personalidad curiosa, su vida fue azarosa, con ribetes tragicómicos y un final tremendo, entre la pobreza, el Asilo de Mendigos y la locura, que terminó en suicidio" (9). 

El orfebre José Accialini “Nació en Italia. Combatió en la guerra llevada a cabo por Italia contra Etiopía. En el país, fue durante muchos años presidente de la Associazione Artigiani Italiani in Argentina, que organizó dos valiosas exposiciones de productos artesanales hechos por italianos residentes en la Argentina. Integró la Comisión Directiva de Feditalia, Federación de Sociedades Italianas en la Argentina y los Comités de Recepción a los presidentes Gronchi y Saragat, cuando dichos mandatarios visitaron el país en los años 1961 y 1965, respectivamente” (10)

El orfebre Renio Basaldella “Nació en Udine, en 1894. Participó en la guerra de Italia contra Austria (1915-18), integrando el 8° Regimiento de Alpinos. Fue herido y condecorado con la cruz de guerra. Vino a la Argentina en 1927 y trabajó un tiempo en Buenos Aires, donde abrió un taller de arte florentino. En 1948 se trasladó a Córdoba, donde siguió ejerciendo la orfebrería y el grabado. Participó activamente en la vida de la colectividad italiana en la Argentina. En Buenos Aires, fundó la "Familia Friulana" y en Córdoba, además de fundar otra "Familia Friulana", fue vicepresidente del Círculo Italiano y de aquellas secciones de la Asociación Nacional Alpinos y de la "Ex Combatientes italianos". Caballero de la Orden al Mérito de la República Italiana. Falleció en Córdoba, en 1971” (11).

Vidrios artísticos

Españoles

Catalanes

Antonio José Estruch, tercera generación de una familia catalana, pionera en nuestro medio, que entre tantas otras obras realizó los vitraux del "Café Tortoni", de la Capilla del Colegio San José, del Instituto Tierra Santa, del "Claridge Hotel", y del Hogar Nuestra Señora de Jesús, en Paraguay 1368, y que continúa brindando sus conocimientos desde su local de la calle Solís al 200; Vilella y Thomas que realizaron los vitraux del Casal de Cataluña porteño, que representa a San Jorge y el dragón; Manuel González, en Catamarca 1158, que aprendió las técnicas del maestro Enrique Helovuri en un viejo taller de Billinghurt y Cangallo; Enrique Lumi, ya su padre en 1912 había fundado el taller donde fabricaban y restauraban vitraux; Carlos Scharf; Carlos Herzberg; Angel Pastore; Roberto Grau; Roberto J. Soler; Juan Heguiabehere; Sabina Aba; Marcela Carro; E. Fino, quien por la década del 40 realizó tres pequeños vitrales en el baño de caballeros de la confitería "Las Violetas; Daniel Ortolá que restauró recientemente los magníficos vitraux de la afortunadamente reabierta, y ya citada, "Las Violetas", y Félix Bunge, con taller en Santiago del Estero 924, y más de 20 años de minuciosa investigación y trabajo de excelente factura, reciclando innumerable cantidad de piezas en edificios públicos y privados, son algunos de los especialistas, que mantienen vivo el oficio del vitral, haciendo sus propios diseños, ejecutando los realizados por otros artistas, o bien ocupándose de alguna restauración” (12).

Italianos

El tallista en vidrio José Erba “Nació en Menaggio (Como), en 1832. En pocos años aprendió el oficio de tallar el vidrio, y en esta actividad llegó a ser un artista ponderado. A fin de siglo, ya hacía muchos años que residía en Buenos Aires. En esta ciudad, tuvo amplio campo de acción para hacerse conocer, exhibiendo en varias exposiciones sus obras que fueron muy bien juzgadas, y premiadas con medallas de oro en la exposición patrocinada por la Sociedad Unione Operai Italiani, en Buenos Aires; medalla de plata en 1882; diploma de honor —en el mismo año— conferido por el Club Industrial de Buenos Aires, etcétera. Formó parte de varias sociedades italianas" (13).

Tapicería

Austríacos

"Silke es artista plástica multidisciplinaria, reconocida internacionalmente. 
Nació un día de otoño del '43 en el Viejo Continente en plena guerra mundial. Desde 1949 es residente argentina.
Innumerables viajes y estudios la llevaron por el mundo, así nació en ella una apertura holística a la existencia.
Esta artista plástica encauzó su creatividad en el Arte Textil. Su búsqueda en un lenguaje más abarcador la lleva a incorporar música, escenografía, palabras o danza en un fecundo entrecruzamiento de las artes. Silke emprende así el camino, con la construcción de nuevos horizontes, alerta al misterio de la vida.
Sus ciclos temáticos son retrovisionarios: "Descubrimiento de la exterioridad, descubrimiento de la interioridad". "Cartas a un Joven Poeta", de R.M. Rilke. "América Andina". "Popol Vuh". "Los 4 Elementos", "Los Arcanos en Seda", entre otros. 
En ese proceso común de crecimiento que es la enseñanza, multiplica sus experiencias didácticas: Taller-Escuela Experimental, seminarios creativos, trabajos individuales y grupales, Seminarios Creativos; en el ambito Nacional e Internacional.
Realiza Videos y Audiovisuales en todas sus fases: proyecto, dirección, fotografía, filmación y producción, insertando un concepto dinámico en torno de sus tapices.
Actuó como Jurado y Curadora en importantes certámenes a nivel nacional e internacional
En la trayectoria de Silke, las etapas no son aisladas. Se entremezclan, una vertiente nutre la otra...
El germen de la próxima etapa emerge en la anterior, o a veces surgen paralelamente. Por esta razón en sus obras las fronteras se diluyen.
El dibujo y la pintura son un constante entrenamiento de la mano y la mirada, para luego crear libremente en la seda.
Hay imágenes arquetípicas en ella, que desafiando el tiempo aparecen una y otra vez, transfiguradas. El fuerte carisma de búsqueda por el profundo sentido de la vida, lleva a Silke a encontrar respuestas y a abrevar en la sabiduría milenaria de los pueblos. Mas allá de las diferentes épocas y culturas los hombres se hermanan en la confraternidad de la existencia. Por eso, caminos ya recorridos y antiguos saberes son para Silke, motivación y privilegiada fuente de creatividad" (14). 

Italianos

El jesuita Juan Marquesetti “Nació en Italia. Introdujo en el Río de la Plata la cochinilla; así tuvo cuanto podían necesitar los tejedores para teñir de grana. De esta manera se explica, como lo asevera el padre Sepp (muerto en 1733), que los jesuitas de estas regiones, particularmente los de las misiones, hacían tapices de gran calidad. Se sabe asimismo que el padre Marquesetti, dio especial impulso al cultivo de ciertas tunas o cactus de los que extraía cierto bálsamo y una especie de aguardiente” (15).

La pintora Valentina Casorati de Pagani “Nació en Roma, en 1863. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Roma, donde en 1879 obtuvo el diploma habilitante para enseñar dibujo en las escuelas normales y magistrales del entoces Reino de Italia. Vino a Buenos Aires precedida de fama de artista genial. Fue profesora de pintura en el Colegio del Sagrado Corazón de Valparaíso (Chile). En 1892 se encontraba en Lima (Perú), donde dictó por algún tiempo lecciones particulares. A fines de siglo, residía nuevamente en Buenos Aires, donde poseía un estudio de pintura. Era especialista en retratos y en tapices artísticos” (16).

Estela Pereda recuerda a su abuela italiana, que también tejía tapices: “Ana Galiardi, empresaria y artesana fabulosa. Había nacido en Milán y creò un taller de artesanìas para que las ganancias mantuvieran un comedor infantil. Tenìan buenos clientes, casi toda la producción se vendìa a la casa Harrods. Entre muchas cosas, hacían los capuchones de chala que coronaban las botellas del mìtico rhum Negrita. (...) Yo hacìa los dibujos, los cartones, y Ana tejìa los tapices. Cuando se lo propuse, tenía 70 años, y siguió tejiéndolos hasta los noventa y tantos” (17).

Notas 
1. Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara: Diccionario Biográfico Italo-Argentino. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri, 1976.
2. ibídem
3. ibídem 
4. ibídem
5. ibídem
6. Spinetto, Horacio: “Los oficios. Entre el olvido y el rescate”, en www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar.
7. Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara: op. cit.
8. ibídem
9. S/F: "La orfebrería en América", en http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi99/plateria-olavarriense/america.htm.
10. Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara: op. cit.
11. ibídem
12. Spinetto, Horacio: op. cit.
13. Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara: op. cit.
14. Información publicada en www.silke.com.ar
15. Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara: op. cit.
16. ibídem
17. Aubele, Luis: “A boca de jarro. Estela Pereda ‘Me llegó la hora de la danza’ “, en La Nación, Buenos Aires, 20 de junio de 2004.

Imagenes:
Obra de Pallarols, imagen publicada en www.oniescuelas.edu.ar
Uno de los vitrales de Estruch, publicado en www.losartesanos.com/artesanos/antonioestruch/antonio_estruch.html
Una de las postales de Silke, publicada en www.silke.com.ar

martes, 2 de octubre de 2007

Consorcio Utopia

2- La llegada

Fue una noche, o varias, que resolvimos –con un grupo de compañeros, militantes de muchas décadas por un mundo mejor–, no ser una carga para nuestros hijos, como los padres de cada uno lo fueron para nosotros. La solución residía en lo mismo que sostuvimos durante años. Esfuerzo solidario, conjunción de pequeños destellos, proyecto compartido. Alimentación natural, sol, vida en contacto con la tierra, inexistencia de dinero, rotación del trabajo.
Uno es ingeniero, otro químico, otro martillero público, otro actor teatral o pintor de paredes, el de más allá un buen empresario. Vamos a invertir, entonces, en nosotros mismos. Comprar un terreno en un lugar alejado- “ahora, que recién tenemos medio siglo de vida” decíamos llegando al año 2000- y construir allí para nuestra ancianidad. Departamentos propios y con espacios comunes. Arbolado, limpio, ecológico, transparente. Como nuestros espíritus. Y se llamaría “Ciudad del Sol”, en recuerdo de uno de los primeros (e inocentes) intentos de vivir humanamente, en un lugar acorde con lo que se piensa.
Llego. El terreno cuadrangular (llevado a circunferencia perfecta con el borde de los jardines perimetrales) ocupa, en la idea original, un cuarto de manzana en un apartado y tranquilo barrio de la ciudad de La Plata, a una hora de viaje de Buenos Aires. Una copia clonada de nuestra geografía de infancia. Planta baja libre para cultivos y contacto con el verde. Construcción en el centro con visuales armónicas que eluden el apretujamiento de la gran ciudad. Profusión de árboles, cuidadosamente respetados.
Pero hoy, marzo de 2010, cuando ingreso de una buena vez al edificio- luego de haber esquivado durante años este momento- no hay denominación alguna para el predio (¿y el efecto de contagio que pensamos?) y un cartel al frente anuncia: “Consorcio Privado 2020. Cocheras sólo para autorizados”. Otra vez el eje fuera de lugar.
¿Qué es esto? ¿Quién autorizó el cambio de denominación? ¿Dónde está el comité de recepción? ¿Por qué este señor con uniforme (¡con uniforme entre nosotros, anarquistas del alma!) me ayuda a llevar las valijas con gesto adusto, reconcentrado, casi autómata? Y, sobre todo, ¿dónde están mis compañeros?
- Exijo saberlo-, digo.
El hombre sonríe con los labios, pero sus ojos siguen fríos e inexpresivos.
- Hubo algunos cambios obligados por las circunstancias, señor Blum. Sus amigos están bien, no se preocupe. Todo está en orden y no tendrá motivos de queja.
Me inscriben en el cuaderno de recepción, en planta baja. El trato es educado pero algo frío, distante. “No te pongas en situación de patrón”, pienso. Finalmente, esta es una comuna socialista.
Las habitaciones son compartidas, me informan, por un tema de costos: así lo resolvió la última asamblea. Yo ocuparé la número 6, junto a Ramón Ortiz, un santafesino muy mayor y delicado de salud. No consigo ubicar ese nombre. Posiblemente pertenecía a alguna célula del movimiento en la provincia y, por lo que dicen, es de una generación varios años mayor que la mía. Bien: una manera de reencontrar vivencias juveniles. El conserje dice, sonriendo, que “don Ramón ya tiene tornillos flojos” en su cabecita, seguramente por la edad (“fíjese que nos vuelve locos, todo el día, en el conmutador. Dice que quiere hablar con Dios, que lo llamemos por teléfono desde aquí con cobro revertido, porque él no tiene dinero para una comunicación tan costosa...”). Llegamos a la puerta de la pieza.
- ¿Le parece bien la ubicación? Estará cerca de Sedatti, el periodista retirado, que dice recordarlo muy bien.
Antonio. Hemos discutido por años y lo desprecio un poco- suele ocurrir entre antiguos contendientes-, pero siempre es mejor convivir con alguien conocido. Resabios de conservadorismo y cierre a tratar con gente nueva, pienso. Han pasado muchos años, otros compañeros ya no están o renunciaron al proyecto. Comenzar otra vez, seguir con lo que hay, con lo que queda.
- Igual que con los dientes o el cabello- bromeo.
No entiende mi referencia.
Debemos ir por la escalera, el ascensor está en reparaciones. “De acuerdo, es un buen ejercicio”. Apartan un cerramiento provisorio del frente- al estilo de las obras en construcción- para dejar libre el paso. Comenzamos a subir.
- El señor Ortiz está durmiendo la siesta, en este momento. Si le parece bien, señor Blum, y para no despertarlo, puede dejar sus cosas, de manera provisoria, en lo del señor Sedatti, que ocupa la habitación 7. Lo llevaré hasta allí.
Entramos y lo diviso en un rincón, sentado en la cama. Antonio Sedatti. Mi futuro vecino de cuarto, pared por medio. Supe que había enviudado hace un par de años de Manuela, su compañera. Pero no ha cambiado nada: mediana estatura, abdomen más pronunciado que cuando nos vimos por última vez, cabello oscuro con apenas algunas coquetos manchones blancos (¡vos te teñís, Antonio, a mí no me engañás!). Su sonrisa sigue siendo acogedora, aunque falsa. Parece campechano y ansioso a la vez por verme; tiene en la mano un pequeño fragmento de papel blanco, enrollado, y en la conversación posterior lo introducirá una y otra vez, como pequeño estilete, entre sus espacios interdentales. Ha estado comiendo gajos de naranja, al parecer, porque hay trozos de cáscara sobre la cama, en la mesa de luz y en el piso.
La edad le ha hecho perder los modales. O está incómodo por nuestro encuentro y no se molesta en disimular.
Nos saludamos con un apretón de manos. La relación, después de un lustro, no amerita el abrazo de “compañeros de ruta”. Tal vez más adelante. Me dice- quizás en broma- que entre los que viven aquí suman cuatro enfermos del corazón- dos ya tuvieron infartos-, seis artritis, varias operaciones de cataratas y alguna cirugía estética, doscientas quejas variadas cada mañana, ocho audífonos, uno sin diagnóstico pero con seguro Mal de Alzheimer, un enfisema pulmonar apenas superado y veinte pares de anteojos: “¿Cuál será tu aporte a esta venerable institución?”
Ríe de su chascarrillo y me da la bienvenida con palabras afectuosas. Pero yo no vine hasta aquí para seguir fingiendo compromisos sociales. A los diez minutos, ya estamos discutiendo.
 - La generosidad es un lujo de los jóvenes. Ninguna persona de 60 años puede dedicarse a buscar maestros, admirar realizaciones de otros o escribir largos ensayos sobre ellos. El tiempo biológico que nos resta alcanza, apenas, para promover la propia obra.
Así contesta Antonio Sedatti mis agitadas “reflexiones de la escalera” sobre el proyecto original de este edificio, cuando nos ubicamos frente a frente, después de colocar la valija sobre la cama. En nuestro último encuentro, hacia el año 2006, me contó que venía a vivir en este lugar. Habla con un cigarrillo encendido entre los labios y expresión algo aburrida, mientras entrecierra el ojo derecho para equilibrar la débil columna de humo que asciende desde la boca.
   -Yo lo comprendí a tiempo- sigue. -Así como supe que la novela tradicional exhalaba sus últimas boqueadas, tal como decís. Ya que nosotros no determinamos estos procesos históricos, por llamarlos así, por lo menos debemos aprovecharlos. Sin causar mal a nadie.
¿Por qué, de pronto, Sedatti se me vuelve antipático, mezquino, egoísta?
- Antonio, no te reconozco- le digo. -¿Los años te han cambiado?
- Como a todos, Juanqui. Como a vos.
- Todos, no. Algunos pretendemos, todavía, conservar cierta coherencia de vida. Pero a vos, a vos... al parecer, los años te han hecho mierda.
Lo dije. Sedatti quedó paralizado por mi franqueza. De pronto, estornudó. Una reacción somática, quizá. Pareció un grito seco y brusco. En el silencio que siguió, extrajo un pañuelo de batista del bolsillo y se limpió cuidadosamente la nariz. Sentí lástima por él.

Ricardo Feierstein